sábado, 18 de octubre de 2025

EL BRUJO QUE REGRESÒ AL SILENCIO. Tratando de entender (139)

N del Editor: ¿serà que requerimos recurrir a la brujerìa para encontrar la paz?
Simon Gonzalez lo intentò y por poco lo logra....

Fuente: Oscar Dominguez, pagina en Instagram.


“Brujería, la feria popular” en Medellin:
El brujo que regresó al silencio
Odominguezg
Cuando hace cincuenta años, en 1975, Simón González inventó el Congreso Mundial de Brujería como camino para llegar a Dios, en Incolda, donde trabajaba, solo le pararon bolas los canarios con los que compartía oficina. Los pájaros traducían el aura humana y le informaban cuándo un visitante que llegaba traía mala energía.
Para librarlo de la excomunión, su paisano el arzobispo de Bogotá, Aníbal Muñoz Duque, asistido por el Espíritu Santo, le pidió que le cambiara de “nombre a eso” y que hablara de congreso sobre “poderes extrasensoriales”, como dicen en Harvard. Inspirado por su propio espíritu, González le dijo no al prelado y realizó el Congreso para hacernos perder el miedo a lo desconocido. Nos hizo brujos a la brava. Nos invitó a dejar salir el pájaro mágico que todos llevamos dentro. “Abran las puertas mágicas de la jaula interior”, fue su mensaje.
Desde ayer viernes 17 y hoy sábado 18 de octubre, se está repitiendo en el claustro Comfama de san Ignacio, en pleno centro de Medellín, una réplica de ese congres con el nombre de “Brujería, la feria popular”. Damas no pagan, nadie paga, buses a todos los barrio para que no se lo pierdan.
El congreso que organizó Simón González en 1975 tenía esta consigna ideada por el poeta Gonzalo Arango, discípulo aventajado del Fernando González, el Brujo de Otraparte, padre de Simón: “A la sombra de lo difererente con amor y asombro”.
Vivir fue su verbo, la vida, su sustantivo. Nada fue adjetivo en el periplo de Simón González, máster en silencios y soledades en la única universidad del mundo que confería esos títulos: su isla de Old Providence, donde sus cenizas se confundieron con el viento al que había convertido en algo así como su director espiritual cuya voz escuchaba.
Como Dios puede borrar de su agenda la reencarnación, “Moncho”- así le decía su padre para honrar al Libertador Bolívar- decidió vivir ésta y varias vidas futuras de una vez. Murió de vida e intenso amor.
“No sigan haciéndole el amor a la muerte, háganle el amor a la vida; la vida es un orgasmo de amor”, pregonaba el aprendiz de alquimista que convertía en positiva toda energía negativa.
Con su hermano Fernando estudió bachillerato con maestros particulares en Otraparte (de donde tomé el nombre de la columna que escribo para El Tiempo) de Envigado. “Si en Otraparte aprendí a hablar, en Providencia encontré el nido”, diría. El tiempo de la escuela prefería gastarlo en viajes a pie. Quería con su padre Fernando que aprendiéramos a pensar; nada de memorizar daticos.
Desde su óptica, todo niño es poeta. Pero cuando le enseñan a disfrazarse con un vocabulario, ya no lo es. “Esa sencillez y desnudez del niño entendida como poesía es lo que se llama gobernar”, me dijo una vez en su despacho de San Andrés con el mar entrando por las ventanas.
Para Simón “gobernar no es ser doctor, no es ser importante. No es usar Mercedes Benz. No es usar corbata. Gobernar es ser amante. Eso no es poesía, es ser prácticos. Gobernar es hacer sentir a los gobernados que están gobernando ellos”. Era parte de su insólito credo de manzanillo espiritual.
Aunque no tenía cara de doctor sino de mamo, se dejó nombrar funcionario por Belisario Betancur. Se proclamó mayordomo (intendente) del paraíso terrenal, remoquete que les tenía a San Andrés y alrededores.
Algo se le quedó entre el tintero: reencarnado en Gandhi con mochila arhuaca, se empeñó en convertir el mar de los siete colores de Providencia en un Caguán con olas. Su propuesta de adelantar en las islas los diálogos de paz no prosperó.
A su juicio, para empezar a solucionar el tierrero que nos tocó hay que empezar por entender el lenguaje del otro. Como su idea de echar bla-bla-bla en vez de pum-pum-pum no pelechó, siguió viviendo en paz con él y con su prójimo.
La solemnidad nunca fue su fuerte. Prefería la simplicidad. Lo aprendió en la Universidad de Berkley de un antropólogo que murió y regresó a la vida para contar el cuento: la simplicidad es el camino de lo maravilloso.
ENTREVISTA
Un día lo visité en su despacho en San Andrés para conocer su opinión sobre el poder. Se oye un rumor lejano de barracudas.
- ¿Por qué dice usted que gobernar es hacer sentir a los
gobernados que están gobernando?
- Le pongo un ejemplo. Si un señor conduce un carro, si una
señora que cocina bien no se siente la dueña del gobierno, es porque
el gobernante no está gobernando. Está enmascarado detrás de un
escritorio poniendo cara de doctor y haciendo cara de que tiene
el poder. El poder lo tiene el pueblo y cuando el pueblo reconoce en
una persona que lo está gobernando que son ellos los que gobiernan,
tienen el poder.
- ¿Pero no cree que usted tiene cara de doctor?
- Pues yo no sé. Pero por lo menos en las aduanas me esculcan
mucho.
- ¿Cómo se produce el tránsito suyo de vecino de la
prolífica quebrada La Ayurá, en Envigado, a intendente en San
Andrés?
- Pues es un tránsito de un caminante. He caminado por La Ayurá, he caminado por Europa, he caminado por Estados Unidos, pero la tierra mía es la isla de la vieja Providencia.
- A propósito, ¿cuál es la diferencia entre Otraparte, la finca
de su padre, en Envigado, y Otraparte, su cabaña frente al mar?
- Bueno, en Otraparte de Envigado me enseñaron a volar y en
Providencia encontré el nido.
- ¿Y la famosa barracuda de ojos azules en qué forma ha
contribuido a su gestión?
- Pues no es de ojos azules. Es de ojos verdes y de lágrimas
azules. Yo creo que toda obra de gobierno sin filosofía y sin poesía
no vale la pena.
- ¿En qué consiste la poesía administrativa que le ha permitido
hacer el cambio en la isla?
- Primero definamos qué es poesía. Yo creo que todos somos poetas hasta que nos enseñan a hablar. O sea: todo niño es poeta con sus expresiones, cuando llora, cuando abre los ojos, cuando mira.
Cuando le enseñan a disfrazarse con un vocabulario ya no es poeta.
Entonces esa sencillez y desnudez del niño entendida como poesía es
lo que se llama gobernar. Yo lo que creo es que debemos partir de una base: que gobernar no es ser doctor, no es ser importante. No es usar Mercedes Benz. No es usar corbata. Gobernar es ser amante. Eso no es poesía. Eso es ser práctico. Yo tengo tres carreras de ingeniero y me he convencido de que la ingeniería no nos aparta de la poesía. Recuerde que los antiguos filósofos eran matemáticos, eran astrólogos. Y ahora se inventaron que si de pronto uno habla del amor no puede ser
gobernante. Eso es un absurdo.
- ¿Se ha sentido mejor como ejecutivo de Incolda, como organizador del Congreso Mundial de Brujería o como intendente próximo al asfalto burocrático?
- Bueno, yo creo que la de Incolda fue una etapa muy bella en la
que me sentí con muchos remordimientos por no poder hacer más por el
pueblo. En el congreso de Brujería quise dar este mensaje: abre tu
corazón y tu mente al fenómeno de lo desconocido. Y ahora el poder
público me ha convencido de que sí se puede hacerle el amor a la
vida todos los días, y hacerle bien al pueblo.

domingo, 12 de octubre de 2025

Disidencias Farc: NO FIRMAR LA PAZ CON PETRO. (tratando de entender 138)

Entrevista

Walter Mendoza, líder de cinco bloques de las FARC, asegura que no firmará la paz con Petro: “El jefe negociador lo sabe”. 

El comandante de la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano, que agrupa a cinco bloques de las FARC, habló con SEMANA. Anunció que no entregará las armas ni firmará el fin del conflicto con Petro. Dijo que el bombazo contra Iván Márquez “fue fatal” y habló de política.

FUENTE: Revista Semana www.semana.com  periodistaFrancisco Argüello. 

11 de octubre de 2025, 2:14 a. m.
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Walter Mendoza, comandante de la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano, y Gustavo Petro. | Foto: Fotomontaje SEMANA/ Getty

SEMANA: ¿Cómo avanza el proceso de negociación entre la Coordinadora Nacional, que agrupa a cinco bloques de las disidencias de las Farc, y el Gobierno Petro?

WALTER MENDOZA: Tuvimos un problema con el camarada Iván Márquez, lo mal llamado divisionismo, contradicciones políticas, porque estamos en otra etapa de la lucha armada del desarrollo económico y político del país. Mi postura siempre ha sido que las contradicciones y la guerra se paran dialogando.

SEMANA: ¿Iván Márquez no quería eso?

W.M.: Sí, pero decía: “Si no hacen esto, no se puede”. Y hemos sido de la posición de que todo se puede negociar con respeto y altura. Los radicalismos no son buenos, los egos, eso no ha sido buen consejero. Cuando uno dialoga con la contraparte, hay puntos de encuentro y desencuentro.

SEMANA: ¿Y con Gustavo Petro en qué no se ha podido encontrar?

W.M.: Tenemos unas líneas grises o rojas. Yo, por ejemplo, estaba convencido de que los acuerdos de La Habana iban a ser realidad. Lo digo con toda sinceridad: pensé que era el fin de la guerra, de las masacres, el fin de los cultivos ilícitos. Nos dijeron una cantidad de cosas por las que creímos. Y mire lo que pasó. Nadie lo dice, pero Juan Manuel Santos no tenía planes para cumplir el proceso de paz en La Habana. Hizo el plan para desmovilizar, desarmar y destruir a las FARC. Escuché al expresidente Santos en una entrevista cuando dijo que quien tenía que cumplir los acuerdos era su sucesor, Iván Duque. Pero Santos fue el primero que le mamó gallo y le hizo conejo al proceso de paz. Hay cosas que no se dicen. Sabemos que hay un video, algún día debe salir, en el que Juan Manuel Santos y el exfiscal Néstor Humberto Martínez se reunieron un día antes de capturar a Jesús Santrich.

SEMANA se internó en las profundidades del Pacífico para hablar con Walter Mendoza y su guerrillerada.
SEMANA se internó en las profundidades del Pacífico para hablar con Walter Mendoza y su guerrillerada. | Foto: Francisco Argüello.

SEMANA: ¿Qué dice ese video? ¿Sugiere un supuesto complot entre ambos para capturar a Santrich?

W.M.: Sí. Y la captura de Santrich marcó ese proceso. No soy la persona indicada para decirlo, pero es como si me preguntara por qué regresé a las armas. La DEA me tenía etiquetado para extraditarme. En el Cauca, donde estaba, hubo un comando que me esperó para matarme.

SEMANA: ¿Usted vio ese video?

W.M.: Nosotros lo tenemos.

SEMANA: Pero que Santos hable con el exfiscal no quiere decir que sea para entrampar a Santrich.

W.M.: Es que ahí se escucha.

SEMANA: Hablemos del proceso de paz que tienen hoy con Gustavo Petro.

W.M.: Hemos tenido muchos problemas y lo más grave en este proceso fue la captura de Araña. Cuando se dio el rompimiento político con la Segunda Marquetalia (que dirigió Iván Márquez), dijimos que había que hacer algo por la paz porque aquí somos mayoría: tenemos un aproximado de 3.000 hombres en Nariño y parte de Putumayo. Es una fuerza muy grande para tirar todo a la borda, porque ya habíamos avanzado. Gracias al proceso de paz estoy acá. Me levantaron la orden de captura y pude bajar con acompañantes y garantes. Acá aterricé en julio pasado. Valorable del Gobierno Petro que nos aperturó la mesa; en un gobierno de derecha no se hubiera hecho. Pero capturaron a Araña y la mesa se estancó por 90 días. Ninguno quiso volver a viajar, a salir, y dijimos que, si iba a continuar la mesa de conversación, que la hicieran en este territorio. Lo que hicieron allá fue un nuevo entrampamiento contra el proceso de paz. Nos preguntamos: ¿qué poder tiene el Gobierno si la DEA entró e hizo lo que quiso? Ahí no hubo comunidad internacional, nada, y Araña hoy está preso. La mesa no se repone, y todos los mandos decimos que no hay seguridad para un proceso de paz; nuestra delegación no tiene seguridad. Y hemos dicho: vamos a seguir en este proceso, pero tomando muchas prevenciones.

La Coordinadora del Pacífico tiene 14 toneladas de armamento para quemar, pero el Gobierno aplaza la fecha por falta de logística.
La Coordinadora del Pacífico tiene 14 toneladas de armamento para quemar, pero el Gobierno aplaza la fecha por falta de logística. | Foto: Francisco Argüello.

SEMANA: Pero siguen con prevenciones y ya se va a acabar el Gobierno Petro. Eso preocupa.

W.M.: La paz y la verdad tienen que imponerse por encima de los deseos. En La Hormiga, Putumayo, dijimos: “Tenemos que dejar algo, mostrar algo para el futuro presidente o Gobierno”. Si no se puede, al menos que quede un precedente, que el Gobierno Petro hizo algo por la paz y nosotros también. Pero, si no se puede más, ¿qué más vamos a hacer? Mire este dato: en 2016, cuando se firmó el proceso de paz, las agencias internacionales y la ONU hablaban de 144.000 hectáreas de coca. Hoy hablan de 260.000, un aumento del ciento por ciento, y el problema éramos nosotros.


SEMANA: Claro, pero es que después las disidencias se multiplicaron y el Estado no copó los espacios que dejaron las FARC.

W.M.: Pues, sí, pero así lo hizo creer Álvaro Uribe, que había coca en Colombia, masacres, porque existían las FARC. Entonces, ¿cómo se explica eso?

SEMANA: Estuvo en el proceso de paz de Santos, volvió a las armas en Venezuela y ahora está negociando con el Gobierno Petro. ¿Alcanza a firmar la paz?

W.M.: No. Una vez el doctor Armando Novoa, el jefe negociador del Gobierno, nos dijo: ‘Tenemos que firmar el fin del conflicto en tres meses’. Y le respondimos: ‘Doctor Novoa, usted se equivoca. ¿Cómo vamos a firmar el fin del conflicto armado en tres meses si hay como 30 grupos armados?’. ¿Qué están haciendo con las otras mesas de negociación? El problema no es nuestro, el conflicto no solo es nuestro.

Walter Mendoza fue uno de los negociadores de las Farc en La Habana, Cuba, en el proceso que se adelantó durante el Gobierno de Juan Manuel Santos.
Walter Mendoza fue uno de los negociadores de las Farc en La Habana, Cuba, en el proceso que se adelantó durante el Gobierno de Juan Manuel Santos. | Foto: FRANCISCO ARGUELLO

SEMANA: Pero Gustavo Petro quisiera, al menos en su paz total, desmovilizar a sus 3.000 hombres.

W.M.: Claro, pero nosotros estamos diciendo: allá ustedes pueden pensar lo que quieran, pueden decir: ‘Entreguen sus armas dentro de 15 días’, pero es lo que dicen ustedes. Cómo vamos a entregar las armas si la vez pasada, mientras las teníamos, todo parecía que iba tranquilo, había maquinaria, los funcionarios del Gobierno llegaban cada rato, los abastecimientos llegaban puntuales, una maravilla, pero entregamos las armas, recogieron la maquinaria y los productos no perecederos empezaron a llegar podridos a las zonas veredales. Una vez nos mandaron un poco de ropa. Nosotros no necesitamos eso, ¿para qué?

SEMANA: Le insisto, ¿se ve entregando las armas en agosto de 2026?

W.M.: No, es imposible entregar las armas. Ejemplo, estamos diciendo: ‘Vamos a mostrar unos planes pilotos de sustitución de cultivos, pero hagámoslo ya’. En Chimbusa hay 1.000 hectáreas de coca; cambiémosla por cacao y caña. En eso estamos.

SEMANA: Reitero, ¿se ve entregando sus armas en agosto de 2026?

W.M.: No.

SEMANA: ¿Y firmando el fin del conflicto?

W.M.: No. Podemos llegar a acuerdos mínimos. Nos comprometimos a entregar 14 toneladas de explosivo; el plazo de la detonación ya se cumplió, era el 15 de septiembre, pero el Gobierno puso otro plazo porque tenían problemas de protocolo. El explosivo está listo para detonarlo.

SEMANA: Pero 14 toneladas de explosivos para ustedes es poco.

W.M.: Eso es mucho, es hartísimo.

SEMANA: Entonces, ustedes tienen mucho explosivo porque no se quedarán con las manos cruzadas.

W.M.: Ah, claro, la guerra es así. Nos comprometimos a hacer un plan piloto de reincorporación de 120 combatientes, quienes llegan a unas zonas parecidas a las veredales. Hay que esperar.

SEMANA: Si Gustavo Petro ve esta entrevista, quedará preocupado porque su objetivo es desmovilizar al menos un grupo cuando se vaya del Gobierno.

W.M.: No, porque nosotros hemos dicho que las armas no se pueden entregar hasta que no empiecen a cumplir. Ese fue el tratado con (Juan Manuel) Santos.

SEMANA: Armando Novoa, el jefe negociador del Gobierno, sabe que ustedes, en lo que resta del mandato, no firmarán la paz ni entregarán las armas.

W.M.: A él se le ha dicho, le hemos manifestado: ‘Doctor Novoa, analicen cuál fin del conflicto. Si fuéramos nosotros solos, la guerra se acabaría mañana. ¿Qué pasó con lo pactado en La Habana?’. Aparecieron esa cantidad de grupos, unos con diferentes ambiciones políticas y económicas; eso fue un plan de la extrema derecha. Iván Mordisco no es Mordisco como creen. Lo colocaron ahí desde hace mucho tiempo. De otra manera, ¿cómo uno se va a explicar que empezaron a matar guerrilleros por todas partes, amigos de guerrilleros, familiares? Eso tiene explicación.

SEMANA: Este escenario es complejo. Usted estuvo en la mesa de paz, pero se fue nuevamente a las armas, en Venezuela, con Iván Márquez. Y hoy lo veo escéptico. Petro, insisto, se decepcionará.

W.M.: No, porque él sabe que la guerra se acaba cuando las causas que la originaron terminen.

SEMANA: Pero si no lo lograron con este Gobierno que es de izquierda...

W.M.: Algún día esto tendrá que cambiar. Vamos a avanzar con el Gobierno Petro. Ojalá pudiéramos firmar un acuerdo, pero hemos dicho: firmemos un acuerdo mínimo.

En la Coordinadora hablan de firmar acuerdos mínimos con el gobierno de Gustavo Petro.
En la Coordinadora hablan de firmar acuerdos mínimos con el gobierno de Gustavo Petro. | Foto: Francisco Argüello.

SEMANA: ¿Cree que gane la Presidencia alguien de izquierda?

W.M.: Complejo, pero habrá una coalición.

SEMANA: ¿Las disidencias interferirán en las elecciones?

W.M.: No lo vamos a hacer. El pueblo tiene que elegir a su candidato. Si escogen a otro de extrema derecha, se equivocó nuevamente. Nosotros les decimos que escojan al candidato de su preferencia, pero tengan en cuenta que deben elegir un candidato que trabaje por el pueblo, que traiga la paz a los campos, lo que necesita este país para que se acabe la guerra.

SEMANA: Si llega un candidato de derecha a hacer política a las profundidades del Pacífico, ¿se opondrán?

W.M.: No.

SEMANA: En conclusión, ¿qué se puede esperar de esta mesa de negociación hasta agosto de 2026?

W.M.: Siempre decimos que es el pueblo quien tiene que empoderar la paz, los cambios y la democracia. Si el pueblo no quiere, si no se unen los afros, indígenas, los campesinos, el estudiantado, los más de 30 millones de pobres, si no construyen un movimiento político y un partido que empodere la paz, los cambios y la democracia, habrá otros 50 años de guerra.

SEMANA: Pero el pueblo sí quiere la paz.

W.M.: Bueno, si quieren la paz, que se vea en las urnas; lo tienen que demostrar allá en 2026. Ahí se tiene que ver si quieren la paz.

SEMANA: Pero, insisto, tienen un Gobierno de izquierda como el de Petro y tampoco firman la paz.

W.M.: Pero, hombre, Gustavo Petro hoy no tiene el poder. El poder lo tienen los mismos; el Estado es una cosa y el Gobierno, otra. ¿Le han dejado pasar las reformas en el Congreso? ¿Tiene mayorías? ¿No le ha tocado cambiar de ministros a cada rato? Así no funciona un Gobierno. Cómo va a funcionar un Gobierno si en el periodo presidencial lleva no sé cuántos ministros.

SEMANA: Quien los cambia es él.

W.M.: Por algo será que los cambia.

SEMANA: ¿Le gustaría la reelección de Petro?

W.M.: Ojalá se diera. Hágalo bien o mal, pero ha sido el presidente que al menos ha tenido los cojones de decirles las verdades a los gringos.

SEMANA: Si pudiera votar, ¿por quién lo haría?

W.M.: Por un Gobierno del cambio, puede ser del Pacto Histórico. Uno dice que ojalá ganara, ojalá pudiera llegar Iván Cepeda. Ojalá.

SEMANA: ¿Qué sabe de Iván Márquez?

W.M.: Sería mentiroso decirle. Perdí comunicación con él. La última vez que hablé con Márquez fue cuando me vine de Venezuela, en julio del año pasado.

SEMANA: ¿Cómo lo vio?

W.M.: Ese bombazo lo dejó mal. Bien no estaba, hay que ser realista. Ese bombazo fue fatal para él. No sé por qué está vivo; yo no estaba, pero dicen que lo recogieron muerto.

SEMANA: Usted compartió con Márquez en Venezuela cuando él se reunió con el comisionado Otty Patiño para instalar la mesa de negociación con el Gobierno. ¿Qué limitaciones tenía?

W.M.: Ya tenía limitación en la vista, en la audición. Tenía limitaciones porque, como le digo, el bombazo fue tremendo, como para desaparecerlo. Hoy no puedo decir si está vivo o no. Con él perdí comunicación y más ahora cuando los elenos mataron en Venezuela a Aldinever, un referente en las FARC. Quedé incomunicado ahí.

SEMANA: Es que es muy extraño, Iván Márquez no aparece por ningún lado.

W.M.: Acá también nos extrañamos todos y nos preguntamos qué pasó con Iván Márquez, qué ocurrió. No se volvió a reportar, no hay un comunicado, no hay un video. Él hacía videos para los aniversarios de las Farc, de Manuel Marulanda Vélez, del Mono Jojoy, de Alfonso Cano. Y no ha aparecido nada. Mi intuición me dice que Márquez puede estar con quebrantos de salud graves. Estaba pendiente de una cirugía, pero no sé si se la hicieron. Él sigue siendo un ícono de lucha; lo respetamos mucho, fue un gran amigo.

SEMANA: La última conversación con él, cuando decidieron dividirse, ¿fue tensa?

W.M.: No, porque fue desde acá, a través de cartas; así nos comunicamos con él. Nos dijo: “Normal, sigan allá ustedes y nosotros miramos cómo hacemos”. Las puertas están abiertas, cuando quieran volvemos a dialogar, pero en la distancia es muy berraco. Acá se vive una cosa, allá (en Venezuela), otra, y hay que adaptarse a la realidad.

La Coordinadora Nacional quiere avanzar en los diálogos de paz, pero el Gobierno Petro no tiene el marco jurídico para hacerlo porque el Congreso no ha aprobado una iniciativa en ese sentido.
La Coordinadora Nacional quiere avanzar en los diálogos de paz, pero el Gobierno Petro no tiene el marco jurídico para hacerlo porque el Congreso no ha aprobado una iniciativa en ese sentido. | Foto: FRANCISCO ARGUELLO

SEMANA: Vio cómo quedó Iván Márquez, reducido, limitado por un bombazo. ¿No teme repetir la experiencia si no firma la paz?

W.M.: No. Uno no se muere la víspera, sino cuando le llegue la hora.

SEMANA: Tiene 3.000 hombres. ¿Cómo los financia?

W.M.: No puedo decirles mentiras. Se sigue cobrando un impuesto a todo lo que es ilegal. Se está cobrando 150 por kilo de base y 150 por la salida del cristal. Aquí no se está ‘impuestando’ a contratistas, nada de eso, a nadie se le está pidiendo un peso. Solo a los compradores y vendedores de coca y minería ilegal.

SEMANA: ¿Cuánto vale sostener su tropa, 3.000 hombres?

W.M.: Aproximadamente, 30.000 pesos diarios por comida por cada guerrillero. Es harto.

SEMANA: Cambiemos de tema. A ustedes, que pertenecieron a la Segunda Marquetalia, los señalaron de estar detrás del atentado contra Miguel Uribe Turbay. ¿Qué responde?

W.M.: Pero de qué es que no nos han señalado a nosotros, de muchas cosas; la extrema derecha ha dicho muchas cosas. ¿Han podido comprobar que la Segunda Marquetalia estuvo detrás de la muerte de Miguel Uribe Turbay? Lo primero que dijo la inteligencia militar es que habían sido los elenos, luego el Clan del Golfo y después que la junta del narcotráfico con sede en Dubái.

SEMANA: Pero quien habló de la junta del narcotráfico fue Gustavo Petro.

W.M.: Sí. Y, al final, ¿quién fue? ¿No dicen que la inteligencia militar es muy efectiva, la DEA? Descartado, totalmente descartado que hayamos sido nosotros.

Walter Mendoza dice que los han señalado de muchas cosas. | Foto: FRANCISCO ARGUELLO

SEMANA: ¿Se ve algún día en el Senado?

W.M.: No. No estamos pidiendo curules en el Congreso, eso fue en el pasado; nosotros, no. Las comunidades tienen sus líderes y deben formarlos para ser alcaldes, gobernadores, congresistas, pero esta vez no vamos a cometer ese error: salir de una guerra e ir a elecciones. Miren el oso que hicieron las Farc: 53 años, 53.000 votos.

SEMANA: Si no va a la política, ¿qué se ve haciendo si algún día firma la paz?

W.M.: Sembrando caña y cacao. Uno para ser político tiene que ser mentiroso, y yo no sirvo para eso.

SEMANA: ¿Se volvió a hablar con Rodrigo Londoño?

W.M.: No.

SEMANA: ¿La relación quedó bien?

W.M.: No. Para nada. Pero no hemos hablado mal de ellos, hemos tratado las cosas diplomáticamente. A la hora que quieran hablar con nosotros, bienvenidos, que hablen, así de sencillo.

La JEP nos recuerda por qué necesitamos la paz. (142)

La JEP nos recuerda por qué necesitamos la paz 14 de febrero de 2026 - 12:01 a.m. La JEP también le pudo contar al país aspectos de este tip...