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martes, 9 de abril de 2013

"TULIO BAYER JARAMILLO" TRATANDO DE ENTENDER (17) por qué esta guerra.


                  Tulio Bayer Jaramillo (perfil)

Durante la década de los años sesenta del siglo XX, Tulio Bayer Jaramillo fue considerado el enemigo público número uno del país. Médico, guerrillero. “Un vago, un anarquista, un loco, un trashumante, un esquizofrénico que no para en ninguna parte ni se concentra en ningún oficio”, dijo de él  un amigo o un enemigo, da igual.

Quienes lo persiguieron y a quienes combatió, especialmente con su pluma y con su humor negro y corrosivo, poco deben saber del hambre y los avatares a los que lo condujeron tanto la realidad política, económica y social del país, como su propia personalidad y temperamento francos, abiertos, sinceros, más allá de lo recomendable o de lo políticamente correcto.

Bayer escribió varias obras a lo largo de sus casi sesenta años de existencia, recorridos entre Riosucio, Caldas, donde nació en 1924, hasta París, Francia, en 1982, donde murió de un infarto cardíaco: Carretera al mar (Bogotá: Iqueima,1960), Gancho ciego: 365 días y una misa en la cárcel Modelo(1978), Carta abierta a un analfabeto político (1978) y San BAR, vestal y contratista (1978), estas tres últimas, publicadas por Ediciones Hombre Nuevo, de Medellín.

La medicina y el conflicto social y político, la picaresca colombiana, sus andanzas académicas, laborales y políticas, y su lucha contra “la Inquisición y el Santo Oficio colombianos” quedaron allí registrados, debatidos, estigmatizados, injuriados.

Una enumeración superficial lo muestra como estudiante inquieto; médico joven en Medellín, Urabá, en Manizales y Estados Unidos; empleado de laboratorios de drogas cuya actividad ilícita y criminal denuncia, doctor de selva y llano, fugaz y casi solitario guerrillero, exiliado en variopintas naciones, escritor de novelas, de diatribas políticas, y, al final, solitario, impertinente y mordaz, como traductor de literatura científica para editoriales médicas y para algunos de los laboratorios que tanto combatió.

Tulio Bayer encaja en la definición que da Nietzsche del espíritu libre por oposición al espíritu gregario. En su mitología personal era un revolucionario que debió haber muerto en 1959, en el 64 o en el 66, no importa la fecha. Cometió ese error histórico de ser un anacronismo que se paseaba como best seller —Carta abierta a un analfabeto político— con un libro atrasado por el cual debía responder ante los implicados allí, añadiendo incluso más cargos y más nombres si había polémica, y responder ante los revolucionarios o presuntos revolucionarios diciéndoles cosas muy desagradables de sus respectivos grupúsculos. Para entonces, días antes de morir, estaba cansado de la serie de cortometrajes que constituían la vida de ese tal Tulio Bayer, médico de la Universidad de Antioquia (1953), guerrillero, errante por tantas geografías.

No era lo mismo ser fervoroso revolucionario años atrás, cuando no conocía las complejidades del socialismo o de los pretendidos socialismos. La imagen que ya tenía de lo que había pasado en la evolución de las ideas era que el cadáver de Dios, putrefacto, había servido para que se alimentaran los gallinazos, los zamuros de derecha y de izquierda, los obispos católicos y marxistas. Era con base en estas cagarrutas dogmáticas como se habían hecho todos los socialismos.  

El verdadero socialismo está por inventar.

Dijo Gustavo Álvarez Gardeazábal: “Hay que tratar de entender un personaje que el país nunca pudo aceptar, al que le cerraron las puertas y nadie le dignificó teniendo derecho a mucho más. Tal vez el verdadero problema de Tulio Bayer es que no fue sobresaliente, diría mejor que no fue triunfador, en nada de lo que asumió. Ni como médico ni como farmaceuta, pese a haberse graduado en Harvard, ni como guerrillero ni como combatiente ni como político, y mucho menos como escritor pudo saltar la línea media del comportamiento. Allí residió el problema del tratamiento que el país le concedió. Parecería como si el no haber cuajado un espacio concreto le difuminara ante los ojos de la patria. Pero intentó tantas cosas con tal validez de criterios que para muchos como yo se nos volvió envidiable ejemplo del contestatario que tanta falta le ha hecho a este país”.

Perfil: Carlos Bueno Osorio / Fotografía: Jairo Osorio Gómez, Paris 1979 tomado de Almas Libres, editado por Universidad de Antioquia.

jueves, 28 de febrero de 2013

"HIDEPUTAS" TRATANDO DE ENTENDER (16) por qué esta guerra.








N. del E.: Continuando con la serie TRATANDO DE ENTENDER, traemos  una dolorosa crónica de Juan Gossain, sobre la indolencia y el despilfarro asesino de clase política colombiana.
Tomado de eltiempo.com 





HIDEPUTAS…¡Hideputas!



Por JUAN GOSSAÍN

ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Excúsenme si parezco furioso: lo estoy. Esperé una semana antes de sentarme a escribir, pero no se me pasa. 
EL CRIMEN QUE SE HA COMETIDO CLAMA JUSTICIA AL CIELO. 
Voy a contarles la historia.

San Estanislao de Kotska, con su nombre de santo polaco, es un pueblo de 15.000 habitantes, en el departamento de Bolívar, situado apenas a 40 kilómetros de Cartagena. Por allí se le conoce simplemente como Arenal.
En la víspera de Nochebuena murieron dos niños, uno, de 2 años, en Arenal, y el otro, de 7 meses, en Soplaviento, la aldea de músicos que le queda al frente.
Estaban recogidos con sus familias en albergues para damnificados del invierno. Los dictámenes médicos fueron iguales en ambos casos: muerte por desnutrición. Los aguaceros de los últimos años han ocasionado tantos estragos en las riberas del canal del Dique que ya no hay comida. Un sacerdote amigo mío vio a una madre con sus hijos almorzando las hojas que arrancaban de un palo de limón a la salida de Calamar.

Ese mismo día, mientras los vecinos piadosos recogían dinero en la calle para enterrar a los niños, en una bodega de la zona industrial de Cartagena tuvieron que destruir 12.000 RACIONES DE COMIDA que la GOBERNACIÓN DE BOLÍVAR HABÍA COMPRADO HACE CUATRO AÑOS, para socorrer a las víctimas del invierno, pero que acabaron pudriéndose en un depósito.
No eran solo alimentos. En las cajas también había varias medicinas, entre ellas suero glucosado para rehidratar a los hambrientos. Es probable que con un par de esas botellas los dos niños se hubieran salvado. 

HISTORIA DE UN CRIMEN

El gobernador Libardo Simancas, que estaba a punto de dejar su cargo para ser investigado por vínculos con la parapolítica, ordenó que se compraran 12.000 mercados a unos licitantes de víveres que los cotizaron por 4.000 millones de pesos.

Joaco Berrío, el nuevo gobernante, acusó a su antecesor de haber hecho una compra amañada y sin los requisitos que exige la ley. Según declaró públicamente, temía que al repartir esos alimentos lo metieran en la cárcel. En aquella ocasión le dije por radio que es mejor terminar preso por repartir comida que por dejarla pudrir.
Prefirió ordenar que almacenaran los mercaditos en una bodega contratada mientras se adelantaba una "INVESTIGACIÓN EXHAUSTIVA" que no llegó a ninguna parte. (Malditas sean las investigaciones exhaustivas en Colombia. Todavía no hemos podido saber quién asesinó al mariscal Sucre ni quién ordenó que mataran a Gaitán.)
A Berrío lo destituyó la Procuraduría por otras razones. 
Llegó un tercero, Jorge Mendoza, tan fugaz que ni tuvo tiempo de averiguar dónde diablos era que estaba guardada la comida.

En el 2010 convocaron a votaciones atípicas para que alguien gobernara los nueve meses que hacían falta. Solo participó el 10 por ciento de los ciudadanos. Apareció Alberto Bernal, el cuarto mandatario, y, según él mismo ha dicho, desde el día de su posesión ya los mercaditos estaban dañados.
Pasó el tiempo. Llovían las explicaciones legales, hubo una inundación de incisos y parágrafos, cayó un diluvio de intrigas, metieron sus manos diputados y concejales, y así, entre martingalas de leguleyos y bellaquerías de políticos, la bodega terminó por convertirse en un pudridero.

LA IRA DE DIOS

Los vecinos del depósito empezaron a quejarse. Los olores apestaban. 12.000 CAJAS DE COMIDA PARA SERES HUMANOS se habían convertido en un banquete de ratas y en basurero de cucarachas.
Hasta que la semana pasada un grupo de especialistas decidió que se procediera a destruir los mercaditos con candela porque eran un peligro para la salud pública. Yo no sé cuál de todos esos gobernadores es el culpable, o si lo son todos, porque cada uno cuenta un cuento distinto y cada quien trata de sacar sus chorizos del humo.

Solo espero que la ira de Dios caiga sobre los responsables de una infamia como esta, ya que la justicia de los hombres no solo es ciega, sino sorda. Y que les tenga reservada una paila del infierno más caliente que el fuego de los mercaditos, para que prueben una cucharada de su propia medicina. Son más condenables que la guerrilla, los narcotraficantes y los paramilitares juntos.
Este crimen de lesa humanidad es más horrendo que el de los parásitos financieros de Wall Street, que los fraudes electorales de Putin en Rusia, que las masacres de Gadafi en Libia, que las palizas del Ejército sirio contra los manifestantes de Damasco.

Pero aquí, en Colombia, tierra del café más suave del mundo y de las esmeraldas más bonitas, nadie se indigna, nadie ocupa una plaza para expresar su protesta, nadie abre la boca. Nadie se estremece. ¿Es que aquí a nadie le duele nada? ¿Qué es lo que tenemos en las venas? ¿Chicha de maíz?
Las estadísticas más confiables señalan que casi cuatro millones de colombianos se acuestan cada noche sin haber comido. De ellos, la mitad son niños. Pero la plata del Bienestar Familiar no alcanza para llenar el barril sin fondo de tanto contratista ladrón. Y en Cartagena dejan pudrir 12.000 mercados.

SIGAMOS EN ESAS, SIGAMOS; SIGAMOS FELICES, COMO NERÓN, TOCANDO EL ARPA MIENTRAS ROMA ARDE.

EPÍLOGO PARA UNA INFAMIA

Y faltan más horrores. Ya dije que el suministro de los mercados perdidos se contrató hace cuatro años por 4.000 millones de pesos. Como nunca les pagaron, ahora los proveedores exigen 9.000 millones, un incremento del 125 por ciento, a lo que hay que añadirle el precio hasta ahora desconocido de cuatro años de bodegaje, más 44 millones de pesos adicionales que cobraron los encargados de destruir la podredumbre.

No escribo con tinta de computador, sino con sangre, porque Altenberg me enseñó que QUIEN ESCRIBE CON SANGRE APRENDE QUE LA SANGRE ES EL ESPÍRITU.

A punto de terminar, busco en la cabeza una palabra precisa para referirme a quienes hayan sido los causantes de esta monstruosidad. Todos los epítetos me parecen pobres ante la magnitud de lo ocurrido. Decía Cervantes que "solo hay una palabra, y solo una, para expresar lo que un hombre está sintiendo". Pero ninguna sirve para deshacerme del tarugo que tengo enquistado en el fondo del corazón.

Hasta que la encontré ahí, en las páginas del propio Cervantes. Cuando aquellos truhanes de una hospedería del camino lo molieron a palos, Don Quijote salió del lugar lanzándoles todos los improperios que se merecían: bribones, sinvergüenzas, granujas, perversos, malignos, villanos. No contento con ello, subió a su caballo sarnoso y, antes de volver grupas para marcharse, se asomó por la ventana de la posada, llenó de aire los pulmones, abrió la boca hasta donde pudo y, con toda la fuerza de su alma, les gritó: -¡ HIDEPUTAS !

domingo, 13 de noviembre de 2011

GUERRA PERPETUA, SALIDA, SOLUCIÓN IMPUESTA O SOLUCIÓN NEGOCIADA: ¿QUE QUIEREN LOS ACTORES ARMADOS EN COLOMBIA? (AJGF)


ENDLESS WAR,  AN  EASY EXIT, A GIVEN SOLUTION, A NEGOCIATED SOLUTION: ¿ WHAT DOES COLOMBIAN ARMED ACTORS WANT?

Brief: 

So, the legal frame to peace that is debating  colombian Congress must give reliable answers to several  basic issues and the first of them will be,  how many of power will  colombian policy makers and  power owners are ready to toss  and share to make   peace become possible and  achieveable,  permitting the politic participation  to the former  conflict armed actors when demobilized.  But isn´t , the new legal frame for peace will worth nothing.

Puede resultar apresurado hacerse esta pregunta hoy, cuando la respuesta del Estado colombiano es evidente y como están las cosas, solo cabe en la cabeza de la clase dirigente y política la salida militar para el conflicto armado.  Decimos militar, por que la desmovilización individual, que es la punta de lanza de la estrategia de paz llamémosla “humana” del Estado, basada en la deserción de los grupos guerrilleros es solo una parte de la estrategia militar que pretende restarle individuos al enemigo. Y por otro lado, la contundencia de los golpes propinados a las guerrillas, ponen a algunos a soñar con acabar el conflicto por sustracción de materia al terminar con todos los actores armados en el cementerio.

Pero pocos se preguntan que salida es la que realmente requiere el conflicto armado colombiano, de la cual son actores necesarios el Estado colombiano, y toda la sociedad, así como los actores armados ilegales que actúan en el conflicto, motivados por muchos intereses políticos y que ninguno confluye en el interés real, que es solucionar de fondo las inmensas inequidades que existen al interior de nuestra nación.

El proyecto de generar mediante un acto legislativo un “marco legal para la paz”, se quedará en muy buenas intenciones, puesto que así logre salir del tramite constituyente y plasmarse en una reforma constitucional, no será una solución efectiva para comenzar a poner fin al conflicto que agobia a Colombia.

Pero, hay que abordar dos temas fundamentales antes, previendo el desarrollo de esta solución legislativa.

El primero de ellos, es la reconciliación. La reconciliación es sinónimo de paz. Todo lo que produzca el Estado para lograr des-escalar  o humanizar  el conflicto debe partir del presupuesto de que debe conducir a la reconciliación.  Si no es conducente a este fin, no sirve.

Anular el conflicto es imposible, pues es inherente al ser humano, pero humanizarlo y evitar su escalamiento es posible, deseable y absolutamente necesario. A esto deben apuntar los sistemas legales que se desarrollen para tal finalidad. Estanislao Zuleta decía con sabiduría que “una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz.”

Lograr evitar que los colombianos opten por la guerra, es solo el final de un cambio cultural que debe estar promovido desde la misma Constitución nacional y que debe contar con el compromiso de todos los estamentos del Estado para su logro. Este debe ser el contenido de un verdadero marco legal para la paz.

Si no hay cultura de reconciliación, no hay paz.

El segundo tema es la voluntad política para lograr la paz.  Si no la hay, no hay paz. Si todos los estamentos y actores no están convencidos que hay que hacer grandes esfuerzos en todos los aspectos para lograr la paz y están dispuestos a hacerlos, no habrá reconciliación posible.  La clase dirigente y política colombiana debe entender que el mayor esfuerzo les corresponde a ellos, no solo propiciando el marco legislativo suficiente sino también propiciando el espacio y aportando los medios económicos necesarios para que el cambio en las mentalidades de todas las personas sea efectivo. En resumen, hay que permitir la participación política y el acceso al poder del estado.

Aplacar definitivamente el espíritu violento requiere de insumos culturales que solo serán posibles si se dispone de los recursos suficientes, y estos incluyen no solo cambios no solo en el modelo económico sino también en el modelo político, que deben dejar de ser tan excluyentes. 

Y ojo con esto, por que proponerle a las personas  abandonar las armas, integrarse a la sociedad  y desistir definitivamente de la violencia como medio de expresión requiere que se abran espacios para la expresión civil, incluso que se les permita el acceso a los espacios políticos. Si no se permite la participación política a quienes desistan definitivamente de la expresión violenta,  no  se acogerán a las propuestas que pueda realizar la sociedad en su búsqueda de paz.

No vale de ninguna manera reconocerles la categoría de delincuentes “altruistas” a la guerrilla. La opción por la violencia los hace iguales a cualquiera otra persona que haya optado por la violencia como medio de expresión política o social.  En este conflicto, absolutamente ningún actor puede alegar motivos altruistas.

 ¿Como reconocerle ese titulo a alguien o a un grupo en un conflicto en que el altruismo se acabó dos o tres generaciones atrás, cuando dejaron de ser grupos de autodefensa y se convirtieron en maquinas de guerra con intereses mediados por el narcotráfico?

La posibilidad de reconocerles carácter político, procedería solamente cuando hayan demostrado con su desmovilización, con haber concurrido a los tribunales y obtenido una pena por el hecho de su opción violenta y por todos los asesinatos que cometieron, y desde luego haber contado la verdad de su participación al conflicto y reparado a todas las victimas.

El marco jurídico para la paz amenaza con quedarse en buenas palabras bienintencionadas, como esa hermosísima frase de nuestra Constitución que ordena perentoriamente: “la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

Entonces, el marco legal para la paz debe dar respuestas posibles a varios aspectos fundamentales, pero el primero de ellos será, hasta donde esta nuestra dirigencia y los dueños del poder dispuestos a ceder parte de este para hacer una verdadera política de paz que sea posible, realizable, cumplible, permitiendo la participación política de los otrora  actores armados. Por que si no, valdrá de nada el marco legal para la paz que se pretende implementar.


Proponemos como conclusión el mismo titulo de este articulo, ahora con una modificación:
 Guerra perpetua, Salida, solución inpuesta, Salida negociada o solución negociada. ¿Que quiere la clase dirigente y política colombiana?



domingo, 8 de mayo de 2011

SI HAY CONFLICTO

                      SI HAY CONFLICTO                   
(EDITORIAL PERIODICO "URABA HOY"  SEGUNDA QUINCENA DE  FEBRERO DE 2005)
“El mundo debe entender que este conflicto necesita soluciones no convencionales, transparentes, imaginativas. La violencia se financia con un negocio criminal internacional: la droga; se lleva a cabo con armas fabricadas fuera de Colombia; y, democracia alguna puede permanecer indiferente a los sufrimientos de nuestro pueblo.”
ALVARO URIBE VELEZ, Presidente de Colombia.
 
Cuando un matemático en un proceso de resolución de un problema encuentra algo que no puede solucionar de inmediato, coloca una “X” en su ecuación y continúa, buscando más adelante solucionar esa incógnita marcada anteriormente, con los elementos que recoja en su análisis.
La “X” se convirtió universalmente en el símbolo de problemas por resolver.
Pareciera que nuestro Gobierno se cansó de buscarle al conflicto las soluciones no convencionales, transparentes e imaginativas que prometió en el discurso de posesión presidencial.
Mas bien optó por la salida fácil, y en esa delicada ecuación de la fórmula que buscaba para encontrar el camino hacia la paz, encontró una dificultad mayor al definir la guerra que azota nuestro país, y en vez de marcar la “X” donde debería decir “CONFLICTO ARMADO” decidió utilizar la palabra “AMENAZA TERRORISTA”, denotando con ello la nueva solución que pretende darle a esa incógnita social.
Preocupa, por decir lo menos, la insistencia del Gobierno Nacional en desconocer la existencia de un conflicto armado dentro de Colombia. No solamente los efectos catastróficos que esto pudiera tener, al retirarse de nuestro país la ayuda y veeduría internacional humanitaria, que está aquí precisamente por que hay un conflicto; sino también por un perverso efecto que pocos analistas avizoran, pero que esta ahí, en latente peligro.
Es simple; si no hay conflicto, no hay causas del conflicto.
Como no hay efecto sin causa, no hay causa sin efecto. De la noche a la mañana resultará nuestro país sin pobreza, sin exclusión social, sin corrupción, sin desempleo, sin hambre, sin necesidades de ninguna índole que hubieran llevado a sus habitantes a conflictuar entre ellos y a favor o en contra del estado.
¿Será que por el hecho de que el gobierno niegue la existencia de un conflicto en Colombia, vamos
a solucionar todos los problemas sociales de nuestro país, que han determinado la guerra fraticida permanente desde principios del siglo pasado?
¿A cuál conflicto se refería entonces el presidente Uribe en su discurso de posesión, que citamos anteriormente?
No se puede desconocer que en nuestro país hay organizaciones y personas que ejercen el terrorismo y desde luego son terroristas.
Algunos han demostrado que están entre los peores del mundo.
Pero; ¿Será que todos los alzados en armas son terroristas por que sí? ¿Será que el simple hecho de pensar distinto, o el de rebelarse contra un sistema que se considera injusto, o de defenderse contra una agresión injusta que el Estado no fue capaz de contener, caerá bajo el dudoso “estatuto” del antiterrorismo?
Con el mayor respeto, pero con firmeza hay que recordarle a nuestro Gobierno, que se comprometió a hacer todo lo posible para solucionar el conflicto que existe en nuestro país y que sigue cobrando vidas de inocentes todos los días.
Ahora, todos los colombianos, forzados por las circunstancias a ser actores de ese conflicto, estamos esperando las soluciones entre las cuales seguramente estará una ley de verdad, justicia y reparación que asegure que no habrá impunidad pero que facilite un retorno digno a la civilidad para todos los combatientes. Claro está que el esfuerzo en este caso no es solo del gobierno, sino que la creatividad, transparencia e imaginación deberá provenir también del Congreso, de la clase política y dirigente y todos los estamentos interesados, tanto nacionales como internacionales.
Queremos pensar que se recapacitará sobre las amargas consecuencias que el no reconocimiento del conflicto por parte del Gobierno Nacional pueda tener; que esta discusión innecesaria no es otro sofisma más y que tampoco es el principio de una salida por la puerta de atrás que evite llegar a las soluciones NO CONVENCIONALES, TRANSPARENTES E IMAGINATIVAS para esta guerra infame, prometidas a todos los colombianos.

nota del editor:AUNQUE SE ALEJA DEL ESTILO CON QUE HEMOS QUERIDO LLEVAR ESTE BLOG, Y NOS HEMOS PROPUESTO NO RECICLAR TEXTOS , EN ESTA OCASIÓN LO HAREMOS, REPUBLICANDO UN EDITORIAL DE FEBRERO DE 2005, DEL PERIODICO "URABÁ HOY" UN PEQUEÑO PERIODICO PROVINCIAL QUE TUVIMOS EL HONOR DE FUNDAR AL LADO DE PERSONAS MARAVILLOSAS CON VOCACIÓN DE SERVICIO A LA COMUNIDAD Y GRANDES AMIGOS, COMO JAIRO BANQUETT, HOY PRESO POR RAZONES POLITICAS Y HERNAN ECHEVERRI, HOY EXILIADO Y ASILADO EN EL EXTRANJERO. SEA ENTONCES UN HOMENAJE A LOS FUNDADORES Y TRABAJADORES DE "URABA HOY" , Y A LAS GENTES HUMILDES Y TRABAJADORAS DE ESA REGIÓN DE COLOMBIA, CON UN ABRAZO DE HERMANOS Y CON LA ESPERANZA DE QUE EL FUTURO CESE LA VIOLENCIA QUE CONTINÚA AZOTANDO ESA REGIÓN Y A TODO COLOMBIA Y QUE NOS OBLIGÓ A CERRAR ESE MEDIO DE COMUNICACIÓN Y PODAMOS REALIZAR ESE SUEÑO, HOY TRUNCADO PERO NO MUERTO.



AJGF

¿A CUAL CONFLICTO SE REFERÍA EL 7 DE AGOSTO DEL 2002???


“El mundo debe entender que este conflicto necesita soluciones no convencionales, transparentes, imaginativas.
La violencia se financia con un negocio criminal internacional: la droga; se lleva a cabo con armas fabricadas fuera de Colombia; y, democracia alguna puede permanecer indiferente a los sufrimientos  de nuestro pueblo.”
ALVARO URIBE VELEZ,
Presidente de Colombia.
Discurso de posesión primer periodo presidencial 07 de agosto de 2002




Nota del Editor:  ¿donde estan las soluciones, no convencionales transparentes e imaginativas?  ¿a cual conflicto se refería? ¿a cuales sufrimientos?  ¿a cual violencia? ¿a cual pueblo?

miércoles, 13 de abril de 2011

¿EXTRADICIÓN O DESAPARICIÓN FORZADA?


Las formas criminales tienden a evolucionar, no son estáticas, se reproducen en el tiempo en situaciones cada vez más sofisticadas, que le permiten dejar atrás la tipificación, y con ello el principio de legalidad opera y desde luego las pone por fuera del ámbito de la punibilidad. Eso sería el sueño del criminal profesional, que en términos del derecho penal casi podría considerarse como un agravante al delito, debería sancionarse con una mayor punibilidad puesto que revela desde luego una mayor perversidad e ingenio criminal y capacidad de acción lesiva a los bienes jurídicos tutelados y por lo tanto transgrede a mayor distancia la línea social y legal que no se debe cruzar. Claro que su ofensa es mayor y en tal medida el reproche debería ser de igual forma mayor, pero como hábilmente se pone por fuera de la tipicidad, alcanza la impunidad, que era lo que quería o pretendía lograr. Y la sociedad no puede hacer nada.

El artículo II de la Convención Interamericana contra la Desaparición Forzada, establece los parámetros generales bajo los cuales se tipifica o se define la institución de este delito:

"...... se considera desaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes."

Hagámosle una breve disección a este tipo penal:



  • privación de la libertad de una o más personas, en cualquier forma

  • cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización el apoyo o la aquiescencia del Estado

  • falta de información o negativa a reconocer la privación de la libertad o de informar sobre el paradero de la persona

  • impedir el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales


  • El diccionario los derechos humanos (Espasa, España, 2002) va más allá de la definición establecida para el sistema interamericano de derechos humanos, y determina que "La desaparición forzada es la práctica criminal consistente en la retención y ocultación ilegal de una persona con el objeto de sustraerla de todo régimen de protección jurídica y "castigarla", casi siempre con la tortura y en algunos casos la ejecución extrajudicial perpetradas en clandestinidad, por su presunta o real condición de "enemigo del Estado".

    Agrega unos elementos que es necesario tener en cuenta, al determinar que la finalidad de la desaparición forzada de personas de sustraerla de todo régimen de protección jurídica, castigarla con tortura o con ejecución extrajudicial, por su presunta o real condición de "enemigo del Estado", o sea ni más ni menos, el desaparecido por el Estado, por razones de "estado", es un actor político.

    Es claro que al sistema interamericano al definir la desaparición forzada de personas, por razones políticas de muchos de los estados miembros no les convenía estatuir qué además la desaparición forzada de personas tiene una finalidad. Mucho menos iban a decir que esa finalidad además de silenciar a un enemigo, impedir su acción política, la difusión de su pensamiento o su testimonio en contra de los intereses del estado, tiene una clara connotación intimidatoria hacia el resto de la sociedad y hacia la comunidad en la cual el Desaparecido se desenvolvía.

    Nada más difícil en las actuales circunstancias que definir en forma acertada la palabra "terrorismo". Pero si acogemos la definición de qué terrorismo en la práctica es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos o sea que el término  designa un método de acción política destinado a sembrar el miedo en un grupo social, etnico, racial o religioso, en una comunidad o ciudad, podríamos decir entonces que la desaparición forzada de personas coincide también dentro de los términos de esta palabra.

    Al redactar la Convención Interamericana contra la Desaparición Forzada, los estados representados en la Organización de Estados Americanos, se quedaron cortos en esa definición, seguramente previendo que agregarle más elementos sería evitar que se aprobara el instrumento jurídico. Ya es hora de revisar esta situación y ser más específico y contundentes para poder desarrollar a cabalidad la finalidad de protección a los derechos humanos. Y más aún, acogiendo la tesis esbozada en el principio de este artículo, en que las formas criminales evolucionan, se sofistican, evaden la punibilidad, pretenden constantemente la impunidad, pues en este orden de ideas se quedan las normas de protección de los derechos humanos sin fundamento, por que estos instrumentos tienden a ser estáticos, frente a un fenómeno del cual se quiere proteger  urgentemente a la humanidad y que es completamente dinámico.

    Así podríamos entonces considerar una tesis que seguramente será atacada y desvirtuada pero que en aras del respeto de los derechos humanos,  debe presentarse.

    Colombia, o mejor el Estado colombiano ha utilizado la extradición de colombianos en varias formas: como elemento de lucha contra el delito, particularmente el del narcotráfico, pues en tal sentido se ha permitido por el poder constituyente y por el poder legislativo. Pero también podríamos decir que se ha utilizado dicha herramienta del derecho internacional para sustraer personas de la acción de la justicia colombiana, quienes se encontraban detenidas y sometidas a procesos judiciales en Colombia, y sacarlas de su ambito de acción. No solo se niega de hecho la información con ello, sino que se desaparece a las personas, pues si bien no hay una perdida de trazabilidad del destino que tiene el extraditado, si hay una clara invisibilización, para la acción de la justicia colombiana, y desde luego lo pone fuera de alcance para la sociedad y para las victimas de las acciones delincuenciales del sujeto en colombia. Es necesario aclarar que el sujeto de extradición tambien tiene familia y por tanto son otras victimas a las que se le violan los derechos humanos.

    Eso es un acto de desaparición forzada tan sofisticada, que escapa a la definición de la Convención Interamericana y del Código Penal Colombiano, por lo tanto es atipica por faltar algun elemento, e impune por obvias razones, pero moral y eticamente reprochable como si fuera un delito de lesa humanidad.

    Pero no es solo el hecho de la extradición como desaprición forzada el unico fenómeno, sino que tambien se cae en el campo del terrorismo por la "didactica" que se imparte a la sociedad con ello. Si la finalidad de la" extradición_desaparición" fue silenciar, evitar que se conozca la verdad de las graves violaciones de los derechos humanos, de las cuales fueron testigos de excepción, el mensaje que a continuacion se podria leer por parte de la sociedad  sería "callese o lo extradito" o tambien "callese o lo desaparezco y punto final".


    PASTORA MIRA: DÈCADAS DE CONVERTIR EL DOLOR DE SAN CARLOS EN MEMORIA Y PERDÒN.

    Pastora Mira: décadas de convertir el dolor de San Carlos en memoria y perdón  Este pueblo del oriente antioqueño fue el primero en tener un...