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viernes, 15 de noviembre de 2019

UN DIALOGO ENTRE ANTIGUOS ENEMIGOS. TRATANDO DE ENTENDER (105)


Un diálogo entre antiguos enemigos


Exmiembros del M-19, Epl, Farc, Eln, PRT y Auc se reunieron por primera vez para discutir, en compañía de la Comisión de la Verdad, sobre su participación en la guerra. Las fuentes de financiación, los motivos que los llevaron a elegir el camino de las armas y los procesos de paz fueron algunos de los temas abordados. Así fue el encuentro.


Exintegrantes de las Auc exponen su visión sobre las causas de la guerra. La comisionada Lucía González y Rodrigo Londoño (“Timochenko”) escuchan con atención. / ICTJ
Hablar de la verdad es un acto de valentía, y más cuando el horror hace parte de ella. Colombia lo sabe. Su historia, su verdad, su memoria, tan impregnadas de violencia y desaciertos, aún están en deuda de ser contadas, sobre todo, por quienes decidieron asumir el papel de victimarios. Por eso desde febrero de este año, junto con la Comisión de la Verdad, treinta excombatientes de diferentes grupos armados tomaron la decisión de reunirse una vez al mes para hilar las verdades que ellos consideran necesarias para esa paz que todos firmaron, pero que aún no llega a muchos territorios.
Por primera vez en cincuenta años de conflicto armado, exintegrantes del Ejército de Liberación Nacional (Eln), Ejército Popular de Liberación (Epl), Movimiento 19 de Abril (M-19), Corriente de Renovación Socialista (CRS), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Farc-Ep) y las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) dialogaron en una mesa de trabajo, llamada Narrativas de Excombatientes, sobre su participación en la guerra, los motivos que los llevaron a elegir el camino de las armas y sus posiciones políticas frente a un país que, aseguran, en varios momentos vieron caer a pedazos.
Al principio creían que la idea era kamikaze, dice Lucía González, comisionada de la Verdad y quien lidera estos encuentros. Aunque su labor es contarle al país lo que sucedió en el conflicto, no era necesario sentar en la misma mesa a quienes fueron enemigos acérrimos durante la guerra. Pero pronto se dieron cuenta de que no tiene sentido que se repita una y otra vez un discurso de paz y reconciliación, si no hay acciones que lo respalden.
Por eso cuando Carlos Velandia, exmiembro del Eln y consultor en temas de paz, le propuso la idea de una gran conversación entre quienes fueron enemigos, le pareció una buena salida para elaborar el capítulo de los guerreros dentro informe que se debe entregar al país en tres años. Y más que buena, necesaria. En un comienzo, cuenta González, pensaron en llamar solo a las guerrillas desmovilizadas hace veinte años. Pero si hay una característica predominante del conflicto armado colombiano es la multiplicidad de autores. “Teníamos que llamar también a los paramilitares y las guerrillas activas recientemente. Así que no lo dudamos y arrancamos con la convocatoria”.
Los únicos requisitos para entrar a la mesa eran ser excombatiente y constructor de paz, y estar dispuesto a discutir con respeto. En eso no había negociación porque el espacio nunca pretendió ser un campo de batalla, sino un cultivo de ideas y futuros proyectos de reconciliación. Además de la Comisión, los encargados de armar los encuentros fueron el Centro Internacional de Justicia Transicional (ICTJ por sus siglas en inglés) y la  Asociación ABC PAZ, quienes han trabajado con varios de los excombatientes.
Muchos dijeron que sí de inmediato. A otros, principalmente los grupos de autodefensas, tuvieron que convencerlos en el camino. Hoy aceptan que tenían varios prejuicios frente a la Comisión de la Verdad por ser una entidad creada después del Acuerdo de Paz entre la extinta guerrilla de las Farc y el Gobierno Nacional. Además, aseguran que están agotados de contar la misma historia en escenarios judiciales y académicos. Sin embargo, por el miedo de que sus verdades se queden en anaqueles de tribunales de Justicia y Paz, aceptaron la invitación. Los únicos que no pudieron participar fueron exmiembros de la guerrilla Quintín Lame por quebrantos de salud.
La clave está en el saludo
Antes de entrar, Sandra Ramírez, senadora del partido Farc, se preguntó varias veces: “Dios, ¿yo qué hago aquí?”. Tenía miedo del encuentro. Y no solo por tener que contar su verdad frente a extraños, sino también porque los personajes que se sentarían a su lado fueron, durante décadas, enemigos que en su momento no hubieran dudado en matarla.
La mayoría confesó que tenía nervios. ¿Cómo saludarse: de un apretón de manos o de un gesto a distancia? ¿Cómo hablar en medio de ideas diversas y opuestas? Aunque algunos ya se conocían porque participaban en espacios de paz o incluso estuvieron en la misma cárcel, no existía cercanía. Hasta ese momento, estos guerreros solo habían alimentado su verdad con personas afines. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que narrar lo que sucedió necesita relatos diversos y que ese “enemigo” es también espejo.
De las Farc participaron María Aureliana Buendía, Gabriel Ángel, Sandra Ramírez y Rodrigo Londoño Echeverri; del Epl asistieron Álvaro Villarraga Sarmiento, Francisco Caraballo, Raquel Vergara Álvarez e Ildefonso Henao Salazar; del M-19 fueron Luz Amparo Jiménez, Fabio Mariño Vargas, Álvaro Jiménez Millán, Vera Grabe y Gloria Quiceno; del Eln estuvieron Alonso Ojeda Awad, Carlos Arturo Velandia Jagua, Fernando Hernández y Medardo Correa; de las Auc, Nodier Giraldo, José Eleazar Moreno, Rodrigo Pérez Alzate, Óscar Leonardo Montealegre, Freddy Rendón Herrera, Iván Roberto Duque, Manuel de Jesús Pirabán, Edwar Cobos Téllez, Arlex Arango y Óscar José Ospino; de la CRS, Luis Eduardo Celi, y, finalmente, los integrantes del PRT fueron convocados José Matías Ortiz Sarmiento y Gabriel Barrios.
La metodología fue sencilla. Unas personas neutras que no participaron en el conflicto, miembros de ICTJ, Asociación ABC-PAZ y la Comisión de la Verdad, moderaron las intervenciones. Desde el comienzo de la sesión se enunciaba el tema que se iba a dialogar y luego se pedía que armaran los grupos. La distancia, propia de los prejuicios, hizo que en un comienzo los grupos afines permanecieran juntos. Los grupos insurgentes trabajan solo entre ellos. Y los contrainsurgentes dialogaban por su lado. Las fronteras empezaron a diluirse cuando las discusiones y las visiones de los otros afloraron. “Obviamente, al principio nos hacíamos los mismos, los que pensaban parecido. Uno pensaba: ¡imagínate al lado de aquellos!”, recuerda Óscar Montealegre, exmiembro del Bloque Central Bolívar de las Auc.
Los árbitros les entregaban unos cuestionarios para que fueran respondidos individual y colectivamente. Después, se les pedía que en una cartelera trazaran una línea de tiempo. Cada integrante del grupo, relata Montealegre, debía exponer sus respuestas sobre su participación y el de su grupo en este tema durante la guerra. Los demás escuchaban atentamente.
Álvaro Villarraga, exdirigente del Epl y vocero de la mesa de negociación de paz, explica que, si bien la metodología no estaba diseñada para la confrontación, las verdades eran tan poderosas y las miradas tan opuestas que orgánicamente se dieron espacios de réplica. Por supuesto, las discusiones derivaron en tensiones que escalaban al punto que más de uno quiso en algún momento ponerse de pie e irse. Pero los otros, con la calma después de la tormenta, lo invitaban a seguir: “Son cosas duras, graves. En medio de las narraciones, inevitablemente, se hacían pasajes duros, salían opiniones y discursos que muchas veces eran justificadores. Eso llevó a que hubiera momentos de tensiones, pero no fueron escaladas a algo negativo”.
Aunque en el comienzo dijeron que no se conocían, en esos debates aprovecharon para contar verdades que durante años se guardaron siendo enemigos. Así lo cuenta Óscar Montealegre: “Por ejemplo, cuando hablamos de financiamientos, a los del Eln se les pasó el hurto de combustible, entonces alguien lo recordaba y lo anotaba. Pasamos nosotros y de toda la lista olvidamos el secuestro, entonces un exguerrillero nos mencionaba un caso, así que debíamos anotarlo también”.
Pero, quizá, lo más difícil del ejercicio que repitieron diez veces en el año fue reconocer que ese otro que estaba en frente, que tanto se odió, tenía una historia parecida, una familia víctima, unos dolores indelebles. Que todos eran producto de esos males que aquejaban al país y que ellos decidieron combatir con las balas.
Los ejercicios no tenían la intención de ponerlos de acuerdo. Y en muchos casos, asegura Villarraga, no lo hicieron. Algunos exguerrilleros, por ejemplo, decían que las autodefensas eran sinónimo de grupos paramilitares. Para los grupos contrainsurgentes el término es una ofensa y deslegitima su mirada política de la guerra. Con el tiempo llegaron los matices y concluyeron que la degradación del conflicto había deteriorado también sus reivindicaciones iniciales.
En los encuentros lograron quitarse los prejuicios y a través de las narraciones entendieron los problemas de los otros después de la firma de los acuerdos de paz, pues cada caso estaba lleno de particularidades. Un reclamo de los grupos paramilitares fueron los incumplimientos de su tratado. Dicen que lo pactado nunca se firmó y mucho menos se cumplió, a pesar de haberle contribuido a la justicia. Esta verdad era desconocida, por ejemplo, por Gabriel Ángel, exguerrillero de las Farc, para quien durante años el pacto entre el Gobierno y las Auc había sido entre amigos.
Los grupos de autodefensas, por su parte, aceptaron que los asesinatos contra quienes pensaban diferentes eran injustificables. Y ahí el dolor se apropió de la mesa. Hubo lágrimas y voces que no aguantaron el peso de las palabras. “A mí me pareció complicado escuchar esas versiones muy fuertes de gente que murió inocente. Que no había una investigación de qué hacían, pero se desaparecían por ser guerrilleros. Son relatos muy dolorosos”, señala Sandra Ramírez.
Algunos de los participantes sintieron que las sesiones parecían también clases de historia. Y es que generacionalmente existían brechas enormes. Cuando las guerrillas de los años 90 se desmovilizaban, algunos integrantes de las autodefensas apenas era niños. Sin embargo, esas diferencias les permitieron hilar la historia y entender con más claridad las causas de las distintas olas de la violencia y de los nacimientos de actores armados. “Me impactó estar cerca y conocer de viva voz las reflexiones de los voceros de las exautodefensas. Para mí era nuevo todo”, agrega Vera Grabe, exmilitante del M-19. La imagen que se lleva es un diálogo amplio entre improbables que, insiste, “debió darse antes y siempre, no solo posteriormente”.
Reconocieron los errores, analizaron las causas del conflicto, estudiaron los procesos de paz de cada agrupación, se miraron a los ojos. Algunos pidieron perdón. Otros dejaron ver la vergüenza. También se juzgaron con severidad; pero eso llevó a que el saludo inicial de apretón de manos se cambiara por abrazos y mensajes para sus familias, que los almuerzos estuvieran acompañados de chistes y anécdotas y que los desplazamientos en taxi los pagaran entre todos.
Y con ese telón de fondo, todos, absolutamente todos, llegaron a dos conclusiones. La primera es que en el ejercicio deben participar los militares y los terceros civiles, como políticos y empresarios. Y la segunda es que las diferencias nunca debieron ser resueltas con violencia. Y si bien han repetido esa frase hasta el cansancio, hoy, después de verse tantas veces y dialogar con un afecto que apenas nace, pero es cada vez más fuerte, resaltan que el conflicto jamás debió suceder y ahora es su compromiso contribuir a la no repetición. Por eso hoy decidieron hacer públicos sus encuentros y firmar un nuevo pacto con el país en el que no sólo se comprometen a no volver a empuñar un arma sino también a generar juntos nuevos espacios de paz.

lunes, 29 de julio de 2019

PORQUE ESTAMOS PERDIENDO LA GUERRA. tratando de entender (99)

Nota del editor: Transcribo la charla presentada por Carlos Mauricio Garcia Fernandez,  conocido como Rodrigo o Doblecero en el mundo de las autodefensas antisubversivas colombianas, el dia 4 de diciembre del año 2001 ante la totalidad de los comandantes de las AUC y otros asistentes  en su intento infructuoso de darle un norte y coherencia ideológica a la lucha antisubversiva.

PORQUE ESTAMOS PERDIENDO LA GUERRA.

UN PUNTO DE VISTA.


INTRODUCCIÓN


Se me ha pedido que a modo de autocrítica realice un diagnostico de la situación actual de la organización las causas, las razones, y los motivos por los cuales creo yo que en la actualidad estamos perdiendo esta guerra, esto, o sea mi punto de vista, no pretende ser la verdad revelada, solo quiero aportar sobre la base de mi experiencia y el conocimiento que me da estar analizando estos procesos; casi desde el principio y ahora que buscando el beneficio de la organización se me ha pedido que de mi punto de vista, no puedo por respeto a ustedes y a todos los que han creído en esta organización. Dejar de ser sincero y escribir las cosas como las veo, el objetivo de esta critica personal, es la de generar un debate autocrítico que sea beneficioso para la organización. Lo grave fuera que esta autocrítica, no soportara la critica; mírenlo como lo que es: un punto de vista que busca generar debate en torno a el, para buscar así un proceso de verdadera autocrítica, que si hubiéramos sido sinceros y concientes de estas realidades, probablemente no hubiéramos llegado a esta situación; quisiera además agregar que una cosa es diagnosticar un problema y otra cosa bien diferentes entrar a solucionarlo y que por desastrosa que parezca una situación determinada siempre es susceptible de empeorar o sea que todavía no hemos visto el fondo y aun estamos a tiempo de enderezar muchas cosas. Para nadie es un misterio la situación actual de nuestra organización, lo vemos diariamente en los medios de comunicación y las estadísticas no mienten, en los combates con la guerrilla y en los operativos del gobierno, cantidad de bajas, material perdido, derrotas desbandadas y desmoralización de la tropa.

Además de esto los medios de comunicación, los columnistas, los analistas del conflicto, las Ongs Nacionales e Internacionales, la gente del común, todo el mundo lo comenta y se escuchan cosas como estas:

" Que las Autodefensas perdieron el norte.
" Que ya no se ven como la solución del problema sino como un agravante de Él.
" Que es peor el remedio que la enfermedad.
" Que son unos bandidos peores que la guerrilla.
" Que nunca se les podrá dar estatus político.
" Que perdieron y no aprovecharon su cuartico de hora.
" Que están descontrolados.
" Que allá nadie manda y nadie responde por nada.
" Que se salieron de madre.
" Que son un apéndice del narcotráfico.
" Que se van ha acabar entre ellos mismos, como es lógico en este tipo de organizaciones.
" Que no están sino por su lucro personal, por encima de todo.
" Que no tienen ideología. Etc.

Todo esto es verdad en un alto porcentaje y aunque sea duro debemos reconocerlo, buscar sus causas reales y mirar si realmente hay voluntad de poner fin a este estado de cosas y enderezar el rumbo de nuestra organización, o si por el contrario esto hace parte de un proceso Anárquico organizado y preestablecido que beneficia a los intereses de algunos que se escudan en el discurso de la organización y que nos utiliza a los que creemos en los ideales por encima de nuestros propios intereses personales. Esto habría que analizarlo detenidamente, yo mas bien creo que hemos caído en una cantidad de errores consecutivos y encadenados por falta de conocimiento, experiencia y estructuración; si no tomamos correctivos, la situación nos rebasara y la derrota será inevitable. El mundo después del 11 de septiembre es otro; muchas concepciones cambiaron y tendremos que afrontar nuevos y diversos desafíos, aunque para el pueblo y para los de abajo todo seguirá igual, la misma guerrilla, la misma corrupción, las mismas necesidades insatisfechas, etc.

Después de esto y con los cambios que se están generando a nivel mundial, debemos replantear nuestra estrategia y abanderarnos con las causas justas del pueblo colombiano, como única esperanza de salir airosos ante tanta confusión. Sino entramos en un proceso de reflexión, de reorientación y de estructuración interna de tal forma que se generen cambios visibles y efectivos, este problema nos cogerá mas ventaja y se volverá irreversible y pondría en grave riesgo la ya muy fracturada unidad dentro de las AUC y aun de las ACCU. Esto equivaldría al desmoronamiento y este a su vez a la derrota total y absoluta de la cual seria muy difícil recuperarnos.


LOS PROBLEMAS DEBEN TERMINAR POR DONDE COMENZARON

Todos conocemos de los orígenes reaccionarios de nuestra organización, que ante el accionar de las guerrillas y el abandono del gobierno, surgimos como una opción que de momento fue la esperanza de muchos. Por ser así nuestro origen, espontáneo, sin planificación, sin obedecer a un proyecto de poder preestablecido y sin objetivos estratégicos claros y definidos; nuestro crecimiento y expansión, también fue así: desorganizado y sin una dirección central unificadora, que planificara y estructurará este proceso. Mirando desde el punto de vista de los niveles de planificación y conducción militar, nosotros surgimos y nos quedamos estancados en el nivel táctico; este nivel al principio por la sorpresa, el rápido avance, las tácticas innovadoras, el enemigo retrocedió y cedió terreno; nosotros obtuvimos muchos avances, logros y victorias que sobredimensionan nuestras reales capacidades y la capacidad de conducción militar de nuestros mandos. Pero el enemigo se sobrepuso y nos demostró que estábamos equivocados, sin embargo aun, no alcanzamos a entender las causas de todo esto; nos hemos engañado si pensamos, que con la escasa capacidad táctica que tenemos, podremos enfrentarlos y salir victoriosos ante unos enemigos que manejan a la perfección los tres niveles de conducción de la guerra tanto en el ámbito político como en el militar.

En lo militar surgimos y nos quedamos en el nivel inferior, en lo político se avanzó hasta el nivel estratégico, pero al no haber concordancia en el nivel político y el militar, de lógica el que este más bajo arrastra al otro hasta que estén nivelados, es la realidad y no se puede desunir lo político de lo militar y ninguno avanzara adelante sin que el otro lo jale hacia atrás; en lo militar para avanzar a un nivel superior en el caso nuestro al nivel operativo, se requiere una cuidadosa planificación y un estricto cumplimiento de esta. Pero para esto antes debemos de cumplir con algunos prerrequisitos; Establecidos en algunos principios de la guerra, que son verdades, que han sido extractados del estudio de esta y que en su conjunto constituyen la base fundamental para todo el que quiera triunfar, miramos que nosotros a nivel del estado mayor deberíamos acatar algunos de estos. Los estrategas siempre ponen de primero el principio del objetivo, aunque todos son iguales en importancia y son interdependientes; dice este mas o menos que se debe tener objetivos claros, definidos y alcanzables a todos los niveles y que todo debe ir enfocado al logro de dichos objetivos. Aquí no se cumple con esto, aquí no se ha identificado y definido un objetivo único; en teoría todos tenemos los mismos objetivos. Pero en la practica, cada uno defiende intereses y objetivos particulares, no muy claros y definidos.

Supongamos que el objetivo estratégico sea el mismo para todos, es muy difícil que cada uno por su lado defendiendo sus objetivos particulares llegue hasta allá. La teoría que al final nos encontramos todos, no es viable para la victoria, si no nos enfocamos en un solo objetivo claro y definido no tendremos opción.

El principio de la unidad de mando tampoco se aplica, un mando colegiado de personas tan diferentes y que defienden intereses disímiles y que además no tienen unidad en cuanto a los criterios y a las concepciones de los puntos fundamentales de la guerra y la paz.

La feudalización de las Autodefensas comienza aquí en este punto, el desorden, la desmoralización de la tropa empieza cuando se permitió que se implantara el esquema feudal, en la que cada cual libró su guerra particular a nivel táctico en defensa de sus intereses amenazados por la guerrilla, libero su territorio y pensó que este aporte a la causa era suficiente. Este esquema. Funciono en un principio debido a la sorpresa y causo mucho daño y problemas al enemigo, pero a largo plazo no es suficiente porque no hay dirección central unificadora que planifique el paso del nivel táctico al nivel operativo; y estos feudos se estancan en sus objetivos particulares y se olvidan del supuesto objetivo de la organización, cuando no es este caso es el contrario, donde se elaboran proyectos económicos y militares seudo imperialistas que copan territorios y corredores estratégicos para ciertos negocios, amenazando incluso la estabilidad económica y el espacio vital de los otros feudos, lo cual genera un clima de desconfianza a nivel de toda la organización. Estos seudo imperialistas tampoco pasan a un nivel superior de confrontación, aunque crezcan en numero de hombres y armas; poseen una gran debilidad interior que radica en su esencia misma de proyecto económico y les falta la fuerza moral para enfrentar los duros desafíos que plantea la guerra; Estos quieren pelear a un nivel operativo sin estar preparados para él.

El principio de unidad tiene criterio absoluto la unidad debe ser total, unidad de criterio, unidad de concepción, unidad de acción en cuanto a la estandarización doctrinal de los niveles de concientización política, concientización militar o de guerra, disciplina cohesión, espíritu de cuerpo, grados y jerarquías militares, mandos y procedimientos tácticos y operativos.
En el estado actual de la organización y ante las perspectivas hay que plantear esto, aunque dada la composición de la organización es verdaderamente difícil. Solamente así tendríamos opciones, cualquier proyecto de poder que quiera salir adelante debe cumplir este requisito.

El otro principio fundamental que deberíamos cumplir y no lo hacemos es el de la sencillez, en nuestro afán de crecer y de solucionar nuestros problemas de financiación hemos aceptado y entronizado en la organización a personas que arrastran todo un lastre de complejidades y les hemos permitido que nos impongan sus condiciones, lo cual ha complicado gravemente el manejo interno de la organización hasta el punto que el común denominador es la desconfianza mutua. No hablamos ni el mismo idioma y tenemos que adaptarnos a los condicionamientos de todo el que tenga forma de comprar un mando, cuando debería ser al contrario; deberíamos tener unos criterios unificados, claros y sencillos. Y todo el que se someta a los estatutos y a los reglamentos con disposición a renunciar un poco a su individualismo en pro de un futuro mejor para todos, seria bienvenido.

Probablemente así no ingresarían muchas personas con las capacidades económicas, de las que ya ingresaron, pero si ingresarían personas de elevada conciencia y capacidad intelectual que aportarían ideas, trabajo y dedicación a una causa común, a cambio de capitales que ingresarían para defender intereses particulares que al final son como si no ingresaran y no tendríamos los gravísimos problemas de descohesión interna que nos corroen desde adentro y que nos tiene al borde del fracaso.

A modo de conclusión:

Todos los problemas surgen de la feudalización de la organización y de la composición de la misma y su estado mayor, todo esto por el desconocimiento y la falta de formación y de estructuración de nosotros mismos; nunca nos preocupamos por planificar, ni por crear organización, ni por crear estructuras permanentes que se encargaran de ello, la calidad del cuerpo de mando de la organización deja mucho que desear, todos nos creemos autosuficientes y cada uno va por su lado; Habría que redefinir algunas cosas si se quiere avanzar, los patrocinadores, se convirtieron en jefes militares desconociendo que para esto se debe tener un conocimiento previo y se han cometido muchos errores, cada uno de los miembros del estado mayor y de las planas mayores regionales, deben tener una especialidad y dedicarse cada uno a lo suyo y no todos tratando de ser de todo y sin saber de nada.

El pueblo Colombiano está cansado de la guerra nosotros y nuestras tropas hacemos parte de ese pueblo y tenemos que diseñar y tener muy clara una estrategia para llegar a la paz de una forma definitiva y permanente con dignidad y justicia social, nosotros podemos ser el camino, pero necesitamos unidad, objetivos claros y mucha conciencia política de causa que nos dé la fuerza moral para luchar y soportar lo que viene.

ASI COMO VAMOS NO VAMOS A SER CAPACES NI DE JUSTIFICAR NUESTRA PROPIA EXISTENCIA.

EL PENSAMIENTO ACTUAL DE LA TROPA

"MUCHACHOS CORRAN QUE QUIEN SE VA A HACER MATAR POR $300.000.oo".
Esto es lo que piensa uno de nuestros hombres en un combate en una área extrema, antes que se presente una desbandada. Todo empieza desde arriba pero ahora lo miramos desde abajo.

Por plata nadie arriesga su vida o si la arriesga no se va hasta el final; solamente una alta conciencia política y unos ideales puros de servicio a una causa justa dan la fuerza moral interior para soportar en los momentos difíciles y decisivos que se nos plantean en esta contienda.

Necesitamos tropas con fuerza de voluntad, valentía, arrojo, coraje, astucia para sobreponerse y triunfar. La presión sicológica constante, la tensión, la fatiga, el hambre, la incertidumbre del combate, un terreno hostil y un enemigo implacable; Hacen que se necesite algo mas que buena voluntad, alta concientización ideológica acompañada de un liderazgo real y efectivo, una gran capacidad de conducción por parte del mando, todo esto junto a las experiencias vividas juntos genera un espíritu de cuerpo y cohesión interna que a su vez es un multiplicador del poder de combate.

La clave de todo esta en los mandos y esto se aplica a todos los niveles, el criterio de selección, promoción y nombramiento de estos es fundamental para el éxito o el fracaso. Cuál es el criterio vigente de selección de mandos? Los mandos de tropa actuales son lideres?.

Volvamos a la estructura feudal, donde el patrón decide organizar la defensa de sus intereses y de entrada por desconocimiento o por inconveniencia con su esquema desvirtúa la formación y estructuración política y militar de la tropa además que organiza su equipo de mando basado no en las capacidades y liderazgo de las personas sino en favoritismos y conveniencias personales.

La motivación inicial de la tropa es económica y el que pone la plata pone las condiciones y el patrón siempre tiene la razón, no hay ninguna motivación política e ideológica y se conforma una organización de tipo patronal donde el común denominador es el móvil económico y al final el patrullero o la tropa quien es él o los que ganan o pierden la guerra terminan pensando de la siguiente manera:
"Yo estoy aquí debido a la difícil situación económica, mientras me paguen, yo hago lo que sea o lo que me digan, aquí todos piensan como yo, cada uno viene por lo suyo, voy a tratar de ascender para tener mas oportunidades ojalá no me toque pelear, pero si me toca yo brego a salvar la mía, el resto que se jodan, si no son familia mía, apenas me destaque por algo, que me saquen de aquí y me pongan en un puesto mejor, el patrullero que se mantiene en el monte es porque es pobre y no tiene plata y le toca arriesgarse por los que si la tienen y pagan para que los defiendan de los guerrillos, no veo la hora de que me saquen del monte, no se como hay Gente tan resignada, voy a tratar de ganarme la confianza de los jefes para que me saquen y que peleen los tontos, al fin de cuentas yo vengo por la mía".

Así piensa la tropa en un alto porcentaje; muchos de nosotros ni lo sabemos o no nos interesa.

Si alguien piensa así en un 80% es por falta de líderes al frente de las tropas que los formen y les den un buen ejemplo a seguir. El otro 20% es por mala incorporación o sea que se trata de vagos, antisociales y desadaptados, que no deberían estar entre nosotros.

Las tropas no tienen al frente verdaderos lideres el mando de los frentes lo tienen personas con una visión completamente diferente a la que necesitamos; La visión actual es la de del negocio y el lucro personal, ese esquema puede que haya servido al principio, pero ahora se conjugan muchas mas condiciones y ese es el ejemplo que se le este dando a la tropa. El criterio actual es el de a mas mando, menos compromiso y comprometimiento, con la tropa, con el enemigo y con las comunidades, los jefes no estamos haciendo trabajo de campo como deberíamos, el criterio que necesitamos es el contrario, a mas mando, mas compromiso y comprometimiento continuo con la tropa y con la situación y de mas clandestinidad. Todos buscan ascender con la finalidad de desligarse de la tropa, del terreno y del combate que es la esencia de todo el que se considere militar.

Se nos ha olvidado que una guerra la ganan o la pierden los de abajo, por el liderazgo y la conducción de los de arriba; liderazgo real y efectivo, personal, directo, el líder debe: Ser, saber, y hacer, si no ponemos líderes al frente de las tropas estas no tendrán opción de ganar, además de redefinir toda nuestra concepción político militar a cerca de la guerra y la paz.

Hay que depurar la organización, es mejor tener un puñado de concientes que miles de descriteriados. Todo el que no de muestras rápidas de adaptarse a un proceso de reeducación, debe salir de la organización y ceder su puesto a alguien que si quiera. Uno malo neutraliza muchos buenos.

Muchos pensaron que la guerra era un juego y están en el lugar equivocado, dependiendo de sus expectativas, de una guerra de estas, nadie sale bien librado y más al que no le gusten los sacrificios, los padecimientos y que no esté dispuesto a sufrirlos para buscar unos objetivos comunes, de paz con justicia y dignidad; cada uno de nosotros tiene que ir buscando su ubicación de acuerdo con sus capacidades y sus especialidades; esto para reorganizar y que cada uno se dedique a sus tareas y mire cuáles son sus funciones y obligaciones, además de mirar de acuerdo a esto hasta dónde puede llegar o hasta dónde está dispuesto a llegar.

El esquema del comandante mandando por radio a muchos kilómetros es completamente erróneo y sobre esto no se requieren más explicaciones. Los mandos de tropa se hacen y surgen de la misma tropa, así es en los mejores ejércitos del mundo.

Aquí estamos fallando en esto, los comandantes se están nombrando arbitrariamente con unos criterios erróneos que desmotivan la tropa y los conducen al fracaso; un inepto al mando de una tropa sería lo peor que le ocurriera a esta, los mandos deben ser los más capaces, los verdaderos líderes con criterio moral que sepan ganarse las voluntades de sus hombres para conducirlos a la victoria. Mandos que se vayan ganando el cargo por medio del esfuerzo, sacrificio y trabajo constante. Que se ganen la confianza de la tropa, en lo que se refiere a la conducción táctica; las tropas necesitan sentir y saber que esta organización es de todos y que ellos son personas verdaderamente importantes y valiosas para la misma, que el futuro de todos nosotros y el del pueblo colombiano depende en gran parte de lo que nosotros hagamos de nuestra organización.

No como piensan en la actualidad, que esto es una propiedad de una élite económica que los utiliza y que no los valora y que luego cuando ya no sirvan a sus intereses serán desechados, con el actual pensamiento de la tropa es imposible crear cohesión interna, disciplina o espíritu de cuerpo dentro de estas.

Los Comandantes cuando han sido impuestos por criterios favoristas, psicológicamente se sienten usurpadores de los derechos de otros, y entran a suceder dos situaciones posibles:
Una que impongan su voluntad contra viento y marea con argumentos como el que manda, manda así mande mal, o el que paga, es el que pone las condiciones, o la otra por falta de autoridad moral cae en la línea errónea de dejar hacer y dejar pasar y que todo el mundo haga lo que le plazca.

La falta de criterio y autoridad moral en el cuerpo de mando a conducido a crear una Organización donde es casi inexistente la disciplina, la milicia, el espíritu de cuerpo, la cohesión interna. Hay algunos frentes donde se intenta imponer la disciplina pero se le dificulta al no estar estandarizados los niveles de esta en toda la Organización, se presenta el fenómeno de la deserción interna y se incita a otros para que lo repitan, con ofrecimientos de mejor bonificación económica y menos exigencia disciplinaria.

Lo que comúnmente se denomina sonsacar es visualizar un mando eficiente en un frente que desempeña bien sus funciones y por medio de ofrecimientos de diversa índole, hacer que este abandone su puesto para ir a trabajar a otro lado con un esquema diferente. Esto genera desconfianza al interior de la Organización y por esta razón algunos frentes se abstienen de coordinar y de integrarse con otros, así como de realizar operativos conjuntos, prestar apoyos. Etc.




FINANZAS vs. IDEOLOGÍA


La principal actividad ilegal que existe en el país y de la cuál en un alto porcentaje se financia el enemigo es el narcotráfico. Hay una teoría de que en Colombia todo el Conflicto gira enrededor del narcotráfico lo cuál es cierto y que al final ganará el que más controle el negocio y que eso será la carta de negociación para los gringos, todo esto si puede ser cierto, pero hay que poner mucha atención, que una cosa es nosotros financiarnos del narcotráfico y controlar en cierta medida a los narcotraficantes y otra bien distinta es que por tratar de hacer esto terminemos todos controlados por los narcos y al servicio de ellos o lo que sería más grave, algunos de nosotros transformados en narcos. Los comentarios sobre los narcos sobran porque aquí todos conocemos el tema profundamente.

Después de lo de Manhattan, esta teoría puede ser reevaluada, ya que los gringos van a tratar de unir todo lo que tenga que ver con narcotráfico y actores armados con la palabra terrorismo y es bien sabido que ellos dicen que con terroristas no se negocia; el problema de las finanzas es uno de los fundamentales para nosotros. Ante un enemigo, que se financia exclusivamente de actividades ilegales, es imposible que una fuerza irregular como la nuestra, no tenga que recurrir igualmente a algunas actividades ilegales para financiarnos, preferiblemente las que no afecten los intereses del pueblo Colombiano.

El verdadero peligro con el narcotráfico es su capacidad de penetración y de corrupción que está en condiciones de destruirnos desde adentro hay que recordar el caso de las primeras Autodefensas en el magdalena medio.

Entregar el mando y control de la organización al narcotráfico es un grave error que ojalá no se siga repitiendo. Él desligue de las estructuras militares y políticas de la organización, de las estructuras de las finanzas ilegales es una necesidad imperiosa, hay que reconocer la interdependencia y la necesidad mutua de todas las estructuras pero hasta que no clasifiquemos cual es el verdadero papel y cada uno se dedique a su verdadero rol dentro de la misma, va ha ser muy difícil reorientar esta.

Tenemos financistas haciendo las veces de Jefes Militares y a los jefes Militares los promueven a Jefes de Finanzas y a los relacionistas haciendo ambas cosas. El mando militar debe retornar a los líderes naturales de las tropas, surgidos de ellas y formados en el fragor de la lucha para así restablecer la moral de Combate, la disciplina y se pueda hacer con estas personas un trabajo planificado de estructuración y formación Militar para que así volvamos a la planificación detallada de todas las actividades dentro de la Organización, ya que es imposible formar y capacitar militarmente a personas que no tienen una predisposición para esto.

Hay que cambiar la forma de pensar de los mandos actuales de la Organización y proyectar este hacia el futuro con sus nuevos desafíos. Las Organizaciones Militares se miden por las capacidades de su cuerpo de mando. La selección, formación y promoción de los mandos debe hacerse mediante criterios unificados y estandarizados con miras a que el mando sea un líder, conductor de tropas en Combate, instructor y capacitador de sus propios hombres, formador de tropas y administrador de recursos humanos y materiales.

El trabajo que se realiza en la actualidad es insuficiente y es neutralizado al llegar los alumnos del curso básico de Comandos, de nuevo a sus unidades de origen, con una nueva metodología de pensamiento, que en algunos casos atenta contra los esquemas actuales; en algunos casos son minimizados o puestos a desarrollar tareas muy diferentes para las cuales fueron capacitados.


EL ESQUEMA DE DEFENSA DE CULTIVOS ILÍCITOS, UN ERROR MÁS.

La defensa de los intereses del narcotráfico no tiene ni presentación, ni justificación, este se puede presentar como un problema socio-económico cuando uno no hace parte directa del problema. En guerra irregular priman los conceptos de flexibilidad, iniciativa, maniobrabilidad, concentración y dispersión rápida, un esquema rígido de defensa de cultivos ilícitos es un error elemental desde el punto de vista militar, esto coloca a las fuerzas propias en una situación de vulnerabilidad a los ataques planificados y coordinados de fuerzas superiores del enemigo que actúan concentradas, escogiendo el día, la hora y el sitio donde lanzar un ataque sorpresa.

Esto además de generar al interior de las propias tropas, relajación, indisciplina y desmoronamiento de la moral de Combate debido esto a los largos periodos de inactividad, además de caer sucesivamente en el convencimiento de conceptos erróneos como son:

" Subestimar la capacidad del enemigo.
" Sobreestimar sus propias fuerzas debido a la concentración y número de unidades y a la existencia de posiciones defensivas y fortificadas.
" Desestimar la necesidad del adiestramiento continuo de las tropas, hasta el punto de cubrir las faltantes de personal, con civiles sin ninguna clase de capacitación o entrenamiento.

Todo esto con lleva a fracasos; ya sea por ataques a las posiciones estáticas o cuando por orden del Estado Mayor, mueven esa masa en un operativo en contra del enemigo, sin cumplir los requisitos mínimos de planificación militar, como sería de pasar revista del estado actual de instrucción y entrenamiento de las tropas y verificar las capacidades y destrezas de los mandos de acuerdo a la supuesta misión que se va a cumplir, esto sólo para citar un ejemplo. A todo esto se le suma, que en estas tropas la concientización política es nula, la motivación es netamente económica, toda la tropa está en contacto continuo con los cocaleros y su peculiar estilo de vida, lo cual acaba de completar el cuadro de desmoralización ya existente, cuando no es que las tropas se reclutan directamente de las masas de raspachinés, los cuáles son unos desadaptados sociales sin ningún sentido de pertenencia hacia nada.

La motivación que se les da a los mandos es una participación en el negocio, conduciendolos a cambiar de actividad, cambiándole completamente cualquier norte ideológico y terminan absorbidos por el esquema cocalero y pensando únicamente en su lucro personal.

Existen en estos esquemas una prohibición expresa de tratar dentro de lo posible de no dar de baja ningún raspachín así sea informante o colaborador de la guerrilla, sopena de generar un éxodo y quedarse el cocalero sin quien le recoja la cosecha, además que no es conveniente que hayan muertos en la zona ya que esto atrae la atención de las autoridades. De esto resultan las infiltraciones y la completa inteligencia hecha por parte del enemigo, de esta forma es muy difícil controlar un territorio y la organización termina controlando solo el sitio donde acampan las tropas y se cae en él circulo vicioso de que se necesita mucha tropa para controlar estos territorios y no hay finanzas para esto, entonces manden sembrar más coca, para que haya más plata y entonces se necesita más tropa para controlar los nuevos sembrados a así sucesivamente, hasta que entren los gringos y fumiguen, entonces esa región ya no es productiva y nos vamos a sembrar la coca a otro lado y nos llevamos la tropa a cuidar la zona nueva y atrás queda la desolación, la miseria y la guerrilla con los territorios estratégicos para la guerra y con acumulado de experiencias para hacerle notar a la población civil y concientizarlos sobre la verdadera naturaleza de las Autodefensas, que vinieron los utilizaron y luego se fueron cuando ya no fueron más productivos.

Esto muchas veces acompañado de una estruendosa y humillante derrota militar, lo que hará que esta zona quede ya de forma definitiva en poder de la guerrilla, entonces después de todo esto, que hicimos, que logramos, nada; armar al enemigo y envalentonarlo y elevar su moral de combate y ayudarle a consolidar sus territorios, para esto mejor no hubiéramos hecho nada y no hubiéramos perdido a muchos jóvenes valiosos.

El alto costo social y político que asume la organización por la descomposición del tejido social, cuando se llega a una zona donde no han existido los cultivos ilícitos y fomenta, patrocina y financia estos. Este es un gravísimo error que desvirtúa y deslegitima nuestra causa a todos los niveles y nos convertimos en sembradores de miserias y cultivadores de resentimientos y de injusticias, todo lo cuál servirá sólo para entregárselo a nuestros enemigos, estamos trabajando para ellos.

No es que el enemigo sea poderoso, lo que pasa es que no estamos organizados y no sabemos guerrear, y todo es porque antes de aprender a guerrear debemos de tener claro porque es que lo vamos a hacer y luego hacerlo.


LA CONCEPCIÓN DE LA GUERRA Y LA PAZ


De la forma en que concibamos estos, depende nuestro pensamiento y de este nuestra forma de actuar. Nosotros debemos tener una forma única de ver las cosas, pensar y actuar, esto es tener una doctrina y basarnos en ella.

Los estatutos de la organización son letra muerta para nosotros. La gran sensación de fortaleza que generó la creación de las AUC se quedó sólo en eso, no comprendimos que ese era sólo el inicio de un proceso de unidad y creímos que ese era el fin, nunca trabajamos en esa dirección y esto ahora presenta sus consecuencias, ante la perspectiva de una guerra contra un enemigo poderoso y debido a la urgente necesidad de crecer, se pensó que esto consistía en llenar la geografía nacional de grupos y se armó y uniformó a una gran cantidad de gente, con una preparación mínima se creció en cantidad, más no en calidad; no se calificó al personal, para poder haber hecho esto se necesitaban patrocinadores que aportaron los recursos para el crecimiento de la organización y se procedió a reclutarlos con un discurso que hablaba de una guerra corta y fácil, sin mayores costos, con grandes perspectivas de victoria, que la paz era ya un hecho irreversible, que las guerrillas sabían que negociaban ahora o nunca, que estos tenían ya el sol a sus espaldas que en las negociaciones era inminente e indiscutible nuestra participación así fuera al final del proceso, que en medio de estas se iba a hallar una salida digna para todos, incluidos los que desde el principio solo tuvieron una motivación económica de defender sus negocios ilícitos, que los narcotraficantes, tendrían una salida a su problema aduciendo que ellos eran en esencia Autodefensas y que ante la guerra habían tenido que recurrir a este método de financiación.

Así viendo las cosas fáciles y simples, algunos se incorporan a la organización y exigieron que se les diera el mando y control de los frentes, como efectivamente ha ocurrido; Este modo de pensar sé extendió desde arriba hacia abajo y a los lados y cuando llego a los mandos medios ya la gente pensaba así: "Consigamos plata rápido ahora que podemos y que tenemos poder, que la guerra se va a acabar muy rápido y si se acaba esta, se acaban las oportunidades y de pronto nos quedamos pobres".

A esto le sumamos la concepción errónea de la política, que siguiendo ese orden de ideas y con respecto a la formación de bases de apoyo populares, masas y estructuras políticas clandestinas o sea la construcción de un partido con una concepción nueva de la política, que deje atrás tanta corrupción y que se infiltre en el poder desde abajo hacia arriba y a todos los niveles posibles y que se trabaje duro en buscar cambiar las costumbres políticas tradicionales. Y de esta forma adquirir poder popular real en las regiones, lo cual nos ayudaría al mismo tiempo en la confrontación armada.

Todo esto fue desechado, con el mismo argumento, de que la paz es inminente y el partido político nace como consecuencia de las negociaciones de paz no como el fruto de un trabajo constante partiendo desde ese momento.

Esta concepción errónea, de que la guerra se va a acabar y que la paz es inminente y que las guerrillas y las oligarquías nos van a dar concesiones que no nos hemos ganado; ha degenerado que ante la perspectiva de una victoria fácil todos se durmieron en sus propios laureles y se dedicaron a conseguir plata y se prepararon para vivir bueno y en paz, muchas veces a costa de los intereses de las comunidades y cometiendo abusos y atropellos, acabando con esta actitud con lo poco de buena imagen que teníamos, nadie se preparo para una guerra dura y prolongada, ni en lo militar, ni en lo político, se pensaba que para que se hacia trabajo político con el pueblo, si para movilizarlos solo se necesitaba comprarle la conciencia a unos cuantos líderes y darle pan y circo a la masa.

Mientras no cambiemos esta forma de concebir la guerra y la paz, en lo militar y en lo político y no nos pongamos de acuerdo los de arriba, sobre qué es lo que queremos y para donde vamos es muy difícil enderezar el rumbo a esto.


CONCLUSIÓN

Resumiendo todo los problemas que nos aquejan que son estos y muchos otros que todos conocemos ampliamente y las razones por las cuales creemos que estamos perdiendo la guerra, podríamos citarlos todos aquí, haciendo de esto un estudio interminable. Se quedan algunos temas por ampliar cómo sería el traslado de tropas expertas que ya conocen alguna zona para otras zonas, perdiéndose un acumulado experiencias y conocimientos; y luego se llena estos espacios con reclutas inexpertos.

De resto los problemas comienzan y terminan por el estado mayor, la concepción que se tiene del mismo, la composición, las políticas de incorporación, las diferentes concepciones que tiene este sobre la guerra y la paz, sobre lo político y lo militar, los intereses y motivaciones de sus miembros. Afortunadamente la solución de todo esto aún está en nuestras manos. Afortunadamente estamos en una guerra y la lógica dice que tiene que primar el sentido común y que hay que deponer los individualismos y buscar la fórmula de lograr unidad en todos los aspectos y niveles.

Espero que esto sea un aporte que contribuya a generar un debate beneficioso para la organización, en algunos aspectos puedo estar equivocado y tener percepciones erróneas pero esto es solo un punto de vista y así debe ser entendido.


RODRIGO FRANCO
COMANDANTE BLOQUE METRO DE AUTODEFENSAS CAMPESINAS  AC-BM

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