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martes, 12 de noviembre de 2013

"LOS PRIMEROS PASOS DE UN GENOCIDIO" TRATANDO DE ENTENDER (24) ¿Por que esta guerra?.


25 años después de la masacre (Elespectador.com)

LOS PRIMEROS PASOS DE UN GENOCIDIO

Masacre de Segovia, la huella de una guerra política 

La noche del viernes 11 de noviembre de 1988 , 46 personas murieron como revancha por el triunfo político de la Unión Patriótica en la zona, luego de obtener la alcaldía y siete curules de las 10 del concejo municipal.
Por: Catalina González Navarro


A tan solo 200 kilómetros de Medellín se encuentra el municipio de Segovia. Sus habitantes cuentan que era un lugar relativamente tranquilo a pesar de la violencia que se gestaba en la zona por cuenta de los grupos paramilitares y guerrilla. La mayoría de sus habitantes vivían de la minería y es que para la época era la región del país en la que más se producía oro. (Vea: Relato de un sobreviviente de la Masacre de Segovia)


Para 1984 se realizaron los procesos de paz del gobierno de Belisario Betancur con las Farc, en otras regiones como en la Uribe, Meta. Se pactó un anuncio del cese al fuego, el establecimiento de una tregua y la consolidación de la paz mediante negociación política nació la Unión Patriótica. (Vea: Galería de imágenes)
En ese momento, la UP se logró posicionar como la tercera fuerza política del país, pero de inmediato fue tildada de ser el brazo político de las Farc. Poco a poco fueron asesinándolos. Según la Comisión Andina de Juristas, entre marzo de 1986 y octubre de 1988, en los municipios de Segovia y Remedios asesinaron selectivamente a 16 líderes comunitarios, que eran militantes de la UP. Fue así como en la década de los 80 Antioquia fue una de las regiones del país que padeció la violencia por la guerra entre narcotraficantes, el surgimiento de grupos paramilitares era evidente en su día a día.



En 1978 llegó Fidel Castaño Gil a Segovia, compró el bar "El Minero" ahí creció su fortuna, acompañado de negocios alternos como los billares y los gallos de pelea.

Diez años después, en marzo de 1988, asesinaron en Medellín el Alcalde del municipio de Remedios. Luego comenzaron a circular panfletos firmados por el grupo Muerte a Revolucionarios del Nordeste que advertían que eran respaldados por las autoridades. En la segunda misiva se decía: “Como lo habíamos anunciado en anteriores mensajes, hoy damos un parte de victoria con nuestra tarea de limpieza, la cual hemos iniciado con Elkin de Jesús Martínez, alcalde electo de la UP para Remedios. Sus vínculos con las Farc y demás grupos guerrilleros que han mantenido en zozobra al pueblo del nordeste antioqueño, han provocado de nuestro movimiento un accionar concreto y decidido en aras de poner fin a los planes expansionistas del comunismo encabezado por las Farc- UP en esta rica y próspera región del país”.

Fue por estos mismos días cuando el comandante de la policía comenzó a extorsionar a las prostitutas del pueblo y Rita Ivonne Tobón, la primera personera de ala izquierda de la zona, decidió trabajar para que no les violaran sus derechos. Allí nació el primer sindicato de prostitutas del país, su primer logro fue tener acceso al servicio de salud.


Dos años después, en 1986, durante las elecciones a la Presidencia de la República Jaime Pardo Leal, el candidato de la Unión Patriótica, consiguió el 4,54 % de los votos. Dos años después, en las elecciones regionales en Antioquia, el partido logró ganar las alcaldías de Apartadó, Mutatá, Remedios, Segovia y Yondó. 
Así fue como aquella mujer que defendió los derechos de las prostitutas, Rita Ivonne Tobón fue elegida como máxima autoridad en Segovia. 1.223 personas depositaron su confianza en la que sería la tercera fuerza política del país, su contendor Yesid Cano (el candidato del congresista César Pérez del partido Convergencia Liberal quien tenía toda ) un brazo de izquierda del partido Liberal al que abandonó después de haber ganado las elecciones al Congreso, obtuvo 875 sufragios.



En ese momento Segovia era tildado como un pueblo de ‘comunistas’ y ‘guerrilleros’. Mensajes con amenazas comenzaron a aparecer en las calles del municipio. Aparecieron panfletos firmados por el grupo ‘Muerte a Revolucionarios del Nordeste Antioqueño’ en los que expresaban su intención de acabar con todas las personas que no pensaran igual a ellos. En el informe ‘Silenciar la Democracia’, del Centro Nacional de Memoria Histórica, se recopilaron varios documentos. Uno de ellos es la Carta Abierta No. 2 al pueblo del Nordeste habla el M.R.N: “Nos respondió el Partido Comunista la primera carta que le escribimos al pueblo. Dicen que somos un grupo paramilitar, tiene razón. Pero el pueblo no debe temer, ya que contamos con la policía y el Ejército, que son sus amigos y además están constitucionalmente reconocidos por el Gobierno. Dicen los comunistas que tienen autodefensa para defender el pueblo y sus conquistas. Queremos recordar que así como nuestros compañeros del -M.A.S.- limpiando a Puerto Berrio de tanto títere comunista, nosotros los del M.R.N. barreremos del nordeste tanta escoria marxista. Exterminaremos al pro- castrista E.L.N., aniquilaremos a la subversiva Unión Patriótica y acabaremos con la popular tregua de las Farc. De nuevo le decimos a nuestros hermanos del Nordeste que reconquistaremos la región así sea a "Sangre y fuego". Para ello contamos con el apoyo militar de la policía, del Ejército Colombiano, del M.A.S. y de ilustrísimos hijos de la región que hoy ocupan altísimas posiciones en el gobierno”.

Al mismo tiempo en las paredes del pueblo comenzaron a aparecer mensajes alusivos a la guerra, en los que amenazaban a la población civil. De esta manera Segovia se convirtió en el centro de operaciones del grupo paramilitar que encontraba en la izquierda naciente de la época a uno de sus principales enemigos.




Noviembre 11 de 1988

Ese viernes cambió la historia de Segovia, según cuentan los testigos, fue un día nublado. Al caer la tarde los habitantes de Segovia llenaron la plaza y las calles, como cualquier tarde de viernes y más de un puente festivo, en esos días elegirían a la nueva soberana de la belleza.


Hay quienes dicen que a las siete en punto. Otros aseguran que fue a las seis y cuarenta. Lo único concreto es que con la noche llegaron los paramilitares a Segovia.

“El número de la matrícula era 5084. Todo me pareció muy raro. En esos días había mucha alarma en el pueblo, porque había mucha amenaza, se hablaba de una masacre y uno andaba como pendiente. El carro subió y luego reversó, vuelven y pasan, iban en contravía, se acercan, me miran y siguen. Iban con ponchos. Lo que me llamó la atención es que el carro tenía un sonido muy raro, era como si estuviera muy pesado, era un jeep blanco con crema, y dentro del carro iban en la parte de atrás cuatro hombres, no estaban sentados sino acuclillados. Dentro del carro había cosas tapadas con ponchos. Más adelante paran en el bar Johny Kay.


Todos se bajaron del carro al mismo tiempo, uno de los que iba atrás, se tiró del carro con un arma muy grande, no sé cómo se llama ese aparato, pero son de esas que se paran en patas; el tipo se cayó con el aparato, los otros lo ayudaron a pararse, y al primero que matan es al primo de un chancero que estaba ahí”, afirmó uno de los testigos del hecho a la Corporación para la defensa y promoción de los Derechos Humanos.
Hoy, 25 años después, los sobrevivientes cuentan que la masacre comenzó en el parque principal. No se sabe cuántos eran, se cree que por lo menos 30 hombres armados llegaron en tres camperos. Lanzaron granadas y a quienes corrieron para defenderse les dispararon por la espalda. Los testigos cuentan que otros dos paramilitares se dirigieron a las calles la Madre y la Reina (las más conocidas del pueblo). Cada uno de ellos tenía claro su propósito: dispararle a todo lo que se moviera. Otro, buscar a los simpatizantes de la UP en sus casas y acabar con ellos.

Hora y media. Ese fue el tiempo que estuvieron los paramilitares en la zona acabando con la vida de hombres, mujeres y niños. Las balas estaban en todos los rincones, andenes, calles y casas.

Y tal como lo habían advertido en su segundo panfleto esa noche la fuerza pública no se apareció. Nadie detuvo a los hombres que dispararon contra el pueblo. Y solo dos horas después del ataque aparecieron los primeros policías en la plaza de Segovia. Lo que concuerda con el dictamen del informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación que: “Miembros activos del Batallón de Infantería N° 42 “Batalla de Bomboná” y del XII Distrito de Policía de Segovia llevaron a cabo varias de las acciones terroristas previas a la masacre y participaron de su planeación. Además, omitieron su deber de proteger a la población durante la realización de los ataques”.

Rita Ivonne Tobón, la alcaldesa de la Unión Patriótica vive en el exilio, pero desde su nuevo hogar habló con el portal Kien & ke en 2011 y en su entrevista recordó que aquel viernes necesitaba ir a otras instalaciones del municipio. “Eran las 8:00 de la mañana del 11 de noviembre de 1988. Me extrañó que no hubiera presencia de los militares. Pregunté que si había militares y nadie los vio. Me sobrecogí. Era parte del modus operandi de cada masacre contra la gente de la Unión Patriótica. Pasé por un lado del comando de Policía y quedé petrificada: estaban sentados los policías en pantalón, despeinados, desarreglados, con botellas de aguardiente a esa hora. Eso lo vio toda la gente”.

El saldo de la masacre fueron 46 muertos y 60 heridos, los servicios médicos del pueblo no daban abasto y por eso los tuvieron que trasladar a municipios vecinos como Remedios, Zaragoza o Amalfi.

jueves, 28 de marzo de 2013

EL LÍO DE MONSEÑOR (AJGF)



 EL LÍO DE MONSEÑOR

N. del Editor: Escrita como columna para el portal arcoiris, no ha sido publicada a la fecha en dicho medio, por lo que se publica en nuestro blog.


Me referiré a Medellín como área metropolitana, como ese importante cúmulo de seres humanos que convivimos dentro de las montañas que conforman el valle de Aburrá. Son completamente indiferenciados ya, barrios y municipios, excepto por aspectos políticos y de manejo administrativo. Integran una gran urbe con unas grandes problemáticas comunes. No se puede desconocer que los municipios que coexisten en el valle de Aburrá, son parte de Medellín como área común, por que ya prácticamente desaparecieron las fronteras geográficas. 



Medellín es una urbe espectacular, de clase mundial no cabe la menor duda. Pero eso no le quita ninguna de las razones para que se mire desde adentro, desde sus habitantes y se auto critique. La problemáticas sociales al interior de esta gran metrópolis son muy grandes y desbordadas. 



Las preguntas de su arzobispo católico, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, al exponer sus inquietudes a la ciudad sobre la violencia desbordada, reflejan lo que debe estar pensando cualquier habitante del área metropolitana y cualquier miembro de la administración publica con mediano juicio. Son preguntas acertadas, dolorosas, que ponen en evidencia la indolencia de las administraciones locales y también la departamental frente a la situación de la ciudad y lamentablemente por lo que comienza a caracterizarlas: Lo superfluo, lo vacuo, lo Light. 



Medellín es una ciudad excluyente, de los habitantes de las “comunas”, de la periferia de la ciudad y del resto del valle de Aburrá. Durante siglos ha acogido desplazados de todas las violencias que han ocurrido en nuestro país. Hoy hacen parte del capital humano de la ciudad y del valle de Aburrá. Municipios y comunas del estrato 1, 2, 3 y excepcionalmente 4. 



La Medellín “soñada” está realmente constituida por dos barrios gigantescos, Plenos de riquezas, urbanísticamente hermosos y dignos de figurar en cualquier revista especializada; una infraestructura y una arquitectura de clase mundial, surgen en los dos polos de clase media alta y alta. De estrato 5 y 6, Cuyo dinamismo comercial, a veces pareciera exagerado e inexplicable para los mercados objetivos a los que atienden. 



Los sectores “exclusivos” de el poblado y laureles son llamados y distinguidos con nombres propios. … Laureles…. El poblado…. Donde siempre queda la sensación de que por las calles circula mas dinero del que debería ser, de que el aparente poder adquisitivo de muchos no se compagina con el de sus actividades conocidas. Las emergentes clases económicas se aprecian a simple vista. 



Con delimitaciones muy claras, por el río y las avenidas que los apartan de los otros sectores, esos si llamados “comunas”, con un dejo que a veces se siente peyorativo como si fueran sinónimos de guachernas violentas. Las Comunas y los “pueblos”, Bello, Itaguí, La Estrella, Caldas, Copacabana. De allí de donde salen todos los días ríos humanos a atender las necesidades de trabajo en el comercio, de la construcción y de la industria, la otrora pujante y hoy en vísperas de desaparecer por la falta de competitividad frente a la oferta mundial. 

Pero somos innovadores. 



Esos dos sectores, por considerarse exclusivos, son excluyentes. Poco falta para amurallarlos. Y surge un enclave en medio, el sector administrativo de la Alpujarra, poder, pompas, exposiciones, congresos, desfiles y edificios donde se refugian los gobernantes municipal y departamental, en sus cómodas oficinas sin percatarse de la miseria que crece alrededor. 



Es el centro del poder político local. Por que el centro del poder económico ya queda en Bogotá o mas lejos, en Panamá, Nueva York, Miami, Londres, Hong Kong o Beijing. 



De la Alpujarra se mueven de un lado a otro (casi siempre hacia el Poblado o Laureles) altos funcionarios en carros blindados, plenos de escoltas, para que no se les acerque el pueblo. No hay nada que aísle mas de la realidad que un carro blindado y más si se tiene un esquema de seguridad. Y el centro, el que fuera de mostrar a nivel nacional; el eje del comercio popular, cada vez está mas deteriorado y peligroso. 



El mito Paisa: Raza pujante. Si, seguramente lo fuimos, pero ya no. Nos creímos el cuento los de que éramos “Los Antioqueños”. Quedamos como dueños de una industria que se ve desaparecer cada día, para dar paso a unidades residenciales y centros comerciales. Una industria que desaparece en medio del placer de los gobernantes, quienes se esfuerzan no por hacer industria competitiva, sino por lograr beneficios comerciales. Siempre será mas fácil comprar que producir. Se olvida que para poder comprar hay que tener con que comprar. Si no se genera riqueza, no hay posibilidades ni siquiera para el comercio. 



Pasamos al futuro, por ser el innovador enclave financiero, constructor, energético y tecnológico, pero la industria tradicional va desapareciendo con cada nuevo TLC y con ella miles de puestos de trabajo. Y lo peor de todo, es que la joya de la corona, la entidad que en buena parte posibilitó la añorada pujanza paisa, que llevó a niveles superiores al promedio nacional la calidad de vida de los habitantes en todo el valle de Aburrá, las Empresas Publicas de Medellín (EPM), se aleja de su objetivo inicial y hoy se atomiza en estrategias de diversificación, escisión por líneas y privatización. 





Tal vez monseñor, por tener una visión mas amplia que los gobernantes locales, se angustia por lo que observa en su jurisdicción eclesiástica. Coincidente con la elección de la ciudad mas innovadora, el pastor pregunta pertinentemente por las realidades que observa: la indiferencia de los medios ante la realidad de Medellín, y la apatía en algunos casos cómplice de las autoridades con los fenómenos delincuenciales y las formas de violencia. Y una gran constante exponencial de crecimiento de odio, exclusión y violencia desatada que cada día cuesta mas y mas vidas de los habitantes de las comunas, los pueblitos y la periferia. 



15 preguntas *que no han sido respondidas, ni lo serán suficientemente, pues la indiferencia no lo permite. 



Refiriéndose a la Innovación, la experta mundial Andreas Kates en una entrevista reciente plantea: “La innovación tiene muchas dimensiones y la mas popular es la creatividad. Pero innovar también es analizar, pensar de forma lógica y práctica y tener la capacidad de establecer compromisos con la gente”. 



¿si será Medellín una ciudad verdaderamente Innovadora? 





Por/ANTONIO JOSÉ GARCÍA FERNÁNDEZ 



*http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/R/reflexiones_de_ciudad_sobre_las_15_preguntas_del_arzobispo/reflexiones_de_ciudad_sobre_las_15_preguntas_del_arzobispo.asp 





viernes, 4 de mayo de 2012

ESTIGMATIZADOS (AJGF)



NOTA DEL EDITOR: Reproducimos la columna publicada en la revista Arcoiris, para internet (www.arcoiris.com.co ) originalmente bajo el titulo de "ESTIGMATIZADOS". Llamamos la atención sobre este problema de la humanidad, y de los colombianos, que polariza, divide y constituye en nuestro concepto, el principal obstáculo para la reconciliación. Nos referimos en él a nuestros reconocidos estigmas, con los nos que discriminamos y victimizamos mutuamente a nuestros próximos, pero nos faltó nuestro mayor estigma, y el mas lamentable, por ser en buena parte culpa de todos, y es el estigma de "COLOMBIANO" con el que se nos señala y discrimina en casi todo el mundo.





ESTIGMATIZADOS





Siempre en el maniqueísmo: somos los buenos y los otros son los malos. Y a los malos hay que señalarlos. A través de toda la historia de la humanidad y desde luego de la de Colombia, muy convulsionada por cierto, se ha utilizado el señalamiento y la estigmatización del otro como una herramienta de poder. Por eso encontramos a través de todo el tiempo los extremos descalificadores que unos y otros, defensores de intereses en pugna por cualquier razón, utilizan en contra de aquellos a quienes ellos designan como sus contrarios, o peor aún, como sus enemigos. Y en ese señalamiento todo vale, incluso verdades a medias, injurias, calumnias, mentiras y engaños.


Es así como rápidamente podríamos elaborar una lista de epítetos estigmas, que en muchos casos sirven de epitafios en los violentos resultados de la intolerancia.


Nuestra historia esta llena de ellos, utilizados por los unos para señalar a los otros como sus designados objetivos: Realistas, comuneros, negros, blancos, indios, cholos, mestizos, artesanos, comerciantes, gólgotas, draconianos, sabios, brutos, costeños, cachacos, paisas, machistas, feministas, maricas, lesbianas, sindicalistas, comunistas, patronos, patronistas, esquiroles, liberales, conservadores, gringos, guerrillos, paracos, up, putas, putos, masones, ateos, izquierda o derecha, creyentes, mamertos, esperanzados, corrientosos, hincha del uno, hincha del otro, elenos, faruchos, milicos, desmovilizados, tombos, polochos, tiras, y todas esas “manchas” que puestas en el otro, son motivo de discriminación, por ser el síntoma de una diferencia que “desagrada” a la masa. Porque el señalado no ubica su pensamiento o su actuar dentro de lo “políticamente correcto” o manifiesta no estar de acuerdo con lo que ordena el poder en el momento, y pasa a ser motivo de supuesta vergüenza, proyectada en el otro hasta el punto de llegarle a hacer creer a los demás que el estigmatizado sí es raro, un fenómeno, algo que la sociedad rechaza. Y los demás, no solo se adhieren a la tesis del rechazo, sino que actúan en consecuencia.


El estigma es un arma de guerra, y de las peores, pues “la masa” lo asume sin ningún análisis, es una potente inyección de odio que llega inmediatamente bajo la piel y paraliza el cerebro. De ahí que fuera en su momento el eje central de la maquinaria de propaganda nazi, y todos conocemos sus consecuencias.


Desde el lenguaje, siempre tenemos para el otro, contrario a nuestro interés, un adjetivo descalificador, hasta el punto que muchos casos han producido y seguirán produciendo tanta violencia física, pero en todos los casos lo que se genera es violencia psicológica y de la peor. Es una declaración unilateral de guerra, reconvención y descalificación en contra de la diferencia que individualiza y que permite que cada ser humano sea único, independiente y autónomo, haciéndolo verdaderamente valioso.


Nos acostumbramos (o nos enseñaron) a ver el mundo en blanco y negro, y a adherirnos a un solo color, rechazando el otro, desconociendo que la humanidad no es bipolar ni gris sino un caleidoscopio con miles de millones de “pixeles” cada uno de un color distinto del otro.


La diferencia, que apenas ahora después de miles de años de humanidad se está empezando, muy tímidamente, a reconocer y a respetar, ha sido motivo de violencia y de millones de asesinatos a través de toda la historia, y muy a nuestro pesar, seguirá siéndolo.


Todo esto puesto en el escenario de hoy, en el que queremos superar el conflicto, voltear la dolorosa página de la historia y abrir la de la reconciliación Nacional.





¿Qué hacer?






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