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martes, 12 de septiembre de 2017

ISAIAS NO ESTA EN LA LISTA. TRATANDO DE ENTENDER (83)


Isaías no está en la  lista
Jaime Jaramillo Panesso
Cuando anunciaron, hace meses, que el papa Francisco vendría a Colombia, la prensa contó al mundo, entre los hechos de agresión a la iglesia católica colombiana, la muerte del obispo de Arauca, Monseñor Jaramillo Monsalve, asesinado por el Eln, la guerrilla que, precisamente, combinaba los planteamientos de la teología de la liberación, franja importante de la iglesia católica latinoamericana, con el marxismo. El Eln es bifronte en su ideología y se hizo campo en el “más allá”: unos irán al infierno donde los espera Fidel Castro y otros al cielo, donde los recibirá el cura Camilo Torres.
Pocos se acordaron de Monseñor Isaías Duarte Cancino, arzobispo de Cali al momento de ser asesinado por las Farc en 2002, en el atrio de una iglesia parroquial. Isaías tenía un nombre bíblico que hizo honor a su verbo directo, batallador y franco. Santandereano, hijo de la ciudad de San Gil, 1939, Isaías también fue obispo de Apartadó, 1988, primer cargo de esa diócesis, ciudad del Urabá antioqueño, en donde ejerció su tarea evangélica en medio del terrorismo de las guerrillas EPL y Farc, y de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá – ACCU -, época de la más alta cresta de la violencia.
No era cualquier zona roja. El PCC-ML y su brazo armado, el Ejército de Liberación Nacional, Epl, fue una guerrilla maoísta que operó y tiranizó la gran sabana de Urabá y el Departamento de Córdoba. Su influencia se extendió hasta otras regiones como los santanderes. Ante su convicción de no alcanzar el triunfo por las armas, tomó la decisión de desmovilizarse,  entregar las armas y se convirtió en el partido Esperanza, Paz y Libertad –EPL- denominados los esperanzados entre la gente del común.
Calificados los esperanzados de traidores por los comunistas, la UP y las Farc, recibieron el castigo con asesinatos colectivos e individuales donde los sindicalistas cayeron como su principal blanco. Dentro de ese clima, Monseñor Duarte Cancino actuó con dos temas de fondo: educación y paz. Creó el Centro de Atención para Huérfanos y Viudas e impulsó las tareas de unidad social del heterogéneo pueblo urabaense.
Como Presidente de la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia, inició los primeros acercamientos a las ACCU, a la fracción disidente del Epl (Caraballo) y al Eln, por intermedio de los voceros condenados en la cárcel de Itaguí. Duarte Cancino trabajó la cátedra de Negociación pacífica de Conflictos y la Tolerancia. Algún día sus enemigos de la izquierda radical descubrirán los títulos humanos del líder eclesial. Por supuesto que no lo dirán públicamente. Menos lo dirán los narcotraficantes que también Isaías declaró dañinos y perversos para la sociedad.
Es posible que Monseñor Duarte Cancino  no merezca estar en la lista de los canonizables. Eso lo dirán su iglesia y sus prelados. Al cabo del fin, su silla de pastor en la sede arquidiocesana caleña experimenta un rumbo distinto al de Isaías. Pero quienes lo conocimos en su tarea apostólica que compartía con civiles creyentes y no creyentes, lo seguiremos recordando por su viril carácter y su decidida palabra contra los poderosos de las armas ilegales y homicidas.

martes, 12 de noviembre de 2013

"LOS PRIMEROS PASOS DE UN GENOCIDIO" TRATANDO DE ENTENDER (24) ¿Por que esta guerra?.


25 años después de la masacre (Elespectador.com)

LOS PRIMEROS PASOS DE UN GENOCIDIO

Masacre de Segovia, la huella de una guerra política 

La noche del viernes 11 de noviembre de 1988 , 46 personas murieron como revancha por el triunfo político de la Unión Patriótica en la zona, luego de obtener la alcaldía y siete curules de las 10 del concejo municipal.
Por: Catalina González Navarro


A tan solo 200 kilómetros de Medellín se encuentra el municipio de Segovia. Sus habitantes cuentan que era un lugar relativamente tranquilo a pesar de la violencia que se gestaba en la zona por cuenta de los grupos paramilitares y guerrilla. La mayoría de sus habitantes vivían de la minería y es que para la época era la región del país en la que más se producía oro. (Vea: Relato de un sobreviviente de la Masacre de Segovia)


Para 1984 se realizaron los procesos de paz del gobierno de Belisario Betancur con las Farc, en otras regiones como en la Uribe, Meta. Se pactó un anuncio del cese al fuego, el establecimiento de una tregua y la consolidación de la paz mediante negociación política nació la Unión Patriótica. (Vea: Galería de imágenes)
En ese momento, la UP se logró posicionar como la tercera fuerza política del país, pero de inmediato fue tildada de ser el brazo político de las Farc. Poco a poco fueron asesinándolos. Según la Comisión Andina de Juristas, entre marzo de 1986 y octubre de 1988, en los municipios de Segovia y Remedios asesinaron selectivamente a 16 líderes comunitarios, que eran militantes de la UP. Fue así como en la década de los 80 Antioquia fue una de las regiones del país que padeció la violencia por la guerra entre narcotraficantes, el surgimiento de grupos paramilitares era evidente en su día a día.



En 1978 llegó Fidel Castaño Gil a Segovia, compró el bar "El Minero" ahí creció su fortuna, acompañado de negocios alternos como los billares y los gallos de pelea.

Diez años después, en marzo de 1988, asesinaron en Medellín el Alcalde del municipio de Remedios. Luego comenzaron a circular panfletos firmados por el grupo Muerte a Revolucionarios del Nordeste que advertían que eran respaldados por las autoridades. En la segunda misiva se decía: “Como lo habíamos anunciado en anteriores mensajes, hoy damos un parte de victoria con nuestra tarea de limpieza, la cual hemos iniciado con Elkin de Jesús Martínez, alcalde electo de la UP para Remedios. Sus vínculos con las Farc y demás grupos guerrilleros que han mantenido en zozobra al pueblo del nordeste antioqueño, han provocado de nuestro movimiento un accionar concreto y decidido en aras de poner fin a los planes expansionistas del comunismo encabezado por las Farc- UP en esta rica y próspera región del país”.

Fue por estos mismos días cuando el comandante de la policía comenzó a extorsionar a las prostitutas del pueblo y Rita Ivonne Tobón, la primera personera de ala izquierda de la zona, decidió trabajar para que no les violaran sus derechos. Allí nació el primer sindicato de prostitutas del país, su primer logro fue tener acceso al servicio de salud.


Dos años después, en 1986, durante las elecciones a la Presidencia de la República Jaime Pardo Leal, el candidato de la Unión Patriótica, consiguió el 4,54 % de los votos. Dos años después, en las elecciones regionales en Antioquia, el partido logró ganar las alcaldías de Apartadó, Mutatá, Remedios, Segovia y Yondó. 
Así fue como aquella mujer que defendió los derechos de las prostitutas, Rita Ivonne Tobón fue elegida como máxima autoridad en Segovia. 1.223 personas depositaron su confianza en la que sería la tercera fuerza política del país, su contendor Yesid Cano (el candidato del congresista César Pérez del partido Convergencia Liberal quien tenía toda ) un brazo de izquierda del partido Liberal al que abandonó después de haber ganado las elecciones al Congreso, obtuvo 875 sufragios.



En ese momento Segovia era tildado como un pueblo de ‘comunistas’ y ‘guerrilleros’. Mensajes con amenazas comenzaron a aparecer en las calles del municipio. Aparecieron panfletos firmados por el grupo ‘Muerte a Revolucionarios del Nordeste Antioqueño’ en los que expresaban su intención de acabar con todas las personas que no pensaran igual a ellos. En el informe ‘Silenciar la Democracia’, del Centro Nacional de Memoria Histórica, se recopilaron varios documentos. Uno de ellos es la Carta Abierta No. 2 al pueblo del Nordeste habla el M.R.N: “Nos respondió el Partido Comunista la primera carta que le escribimos al pueblo. Dicen que somos un grupo paramilitar, tiene razón. Pero el pueblo no debe temer, ya que contamos con la policía y el Ejército, que son sus amigos y además están constitucionalmente reconocidos por el Gobierno. Dicen los comunistas que tienen autodefensa para defender el pueblo y sus conquistas. Queremos recordar que así como nuestros compañeros del -M.A.S.- limpiando a Puerto Berrio de tanto títere comunista, nosotros los del M.R.N. barreremos del nordeste tanta escoria marxista. Exterminaremos al pro- castrista E.L.N., aniquilaremos a la subversiva Unión Patriótica y acabaremos con la popular tregua de las Farc. De nuevo le decimos a nuestros hermanos del Nordeste que reconquistaremos la región así sea a "Sangre y fuego". Para ello contamos con el apoyo militar de la policía, del Ejército Colombiano, del M.A.S. y de ilustrísimos hijos de la región que hoy ocupan altísimas posiciones en el gobierno”.

Al mismo tiempo en las paredes del pueblo comenzaron a aparecer mensajes alusivos a la guerra, en los que amenazaban a la población civil. De esta manera Segovia se convirtió en el centro de operaciones del grupo paramilitar que encontraba en la izquierda naciente de la época a uno de sus principales enemigos.




Noviembre 11 de 1988

Ese viernes cambió la historia de Segovia, según cuentan los testigos, fue un día nublado. Al caer la tarde los habitantes de Segovia llenaron la plaza y las calles, como cualquier tarde de viernes y más de un puente festivo, en esos días elegirían a la nueva soberana de la belleza.


Hay quienes dicen que a las siete en punto. Otros aseguran que fue a las seis y cuarenta. Lo único concreto es que con la noche llegaron los paramilitares a Segovia.

“El número de la matrícula era 5084. Todo me pareció muy raro. En esos días había mucha alarma en el pueblo, porque había mucha amenaza, se hablaba de una masacre y uno andaba como pendiente. El carro subió y luego reversó, vuelven y pasan, iban en contravía, se acercan, me miran y siguen. Iban con ponchos. Lo que me llamó la atención es que el carro tenía un sonido muy raro, era como si estuviera muy pesado, era un jeep blanco con crema, y dentro del carro iban en la parte de atrás cuatro hombres, no estaban sentados sino acuclillados. Dentro del carro había cosas tapadas con ponchos. Más adelante paran en el bar Johny Kay.


Todos se bajaron del carro al mismo tiempo, uno de los que iba atrás, se tiró del carro con un arma muy grande, no sé cómo se llama ese aparato, pero son de esas que se paran en patas; el tipo se cayó con el aparato, los otros lo ayudaron a pararse, y al primero que matan es al primo de un chancero que estaba ahí”, afirmó uno de los testigos del hecho a la Corporación para la defensa y promoción de los Derechos Humanos.
Hoy, 25 años después, los sobrevivientes cuentan que la masacre comenzó en el parque principal. No se sabe cuántos eran, se cree que por lo menos 30 hombres armados llegaron en tres camperos. Lanzaron granadas y a quienes corrieron para defenderse les dispararon por la espalda. Los testigos cuentan que otros dos paramilitares se dirigieron a las calles la Madre y la Reina (las más conocidas del pueblo). Cada uno de ellos tenía claro su propósito: dispararle a todo lo que se moviera. Otro, buscar a los simpatizantes de la UP en sus casas y acabar con ellos.

Hora y media. Ese fue el tiempo que estuvieron los paramilitares en la zona acabando con la vida de hombres, mujeres y niños. Las balas estaban en todos los rincones, andenes, calles y casas.

Y tal como lo habían advertido en su segundo panfleto esa noche la fuerza pública no se apareció. Nadie detuvo a los hombres que dispararon contra el pueblo. Y solo dos horas después del ataque aparecieron los primeros policías en la plaza de Segovia. Lo que concuerda con el dictamen del informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación que: “Miembros activos del Batallón de Infantería N° 42 “Batalla de Bomboná” y del XII Distrito de Policía de Segovia llevaron a cabo varias de las acciones terroristas previas a la masacre y participaron de su planeación. Además, omitieron su deber de proteger a la población durante la realización de los ataques”.

Rita Ivonne Tobón, la alcaldesa de la Unión Patriótica vive en el exilio, pero desde su nuevo hogar habló con el portal Kien & ke en 2011 y en su entrevista recordó que aquel viernes necesitaba ir a otras instalaciones del municipio. “Eran las 8:00 de la mañana del 11 de noviembre de 1988. Me extrañó que no hubiera presencia de los militares. Pregunté que si había militares y nadie los vio. Me sobrecogí. Era parte del modus operandi de cada masacre contra la gente de la Unión Patriótica. Pasé por un lado del comando de Policía y quedé petrificada: estaban sentados los policías en pantalón, despeinados, desarreglados, con botellas de aguardiente a esa hora. Eso lo vio toda la gente”.

El saldo de la masacre fueron 46 muertos y 60 heridos, los servicios médicos del pueblo no daban abasto y por eso los tuvieron que trasladar a municipios vecinos como Remedios, Zaragoza o Amalfi.

"CUANDO LAS FARC INTENTARON HACER POLITICA" TRATANDO DE ENTENDER (23) ¿Por que esta guerra?



Cuando las Farc intentaron hacer política hace 29 años


En el gobierno Betancur se logró firmar el acuerdo de paz de La Uribe que le dio vida a la UP. Iván Márquez llegó al Congreso junto a 11 militantes más. Imágenes de una campaña que resultó trágica.


Por: 2Orillas | noviembre 06, 2013





El acuerdo de La Uribe que firmó el gobierno de Belisario Betancur con la guerrilla de las Farc en marzo 28 de 1984, posibilitó el nacimiento del Movimiento Unión Patriótica. Tal como sucede hoy con el Acuerdo sobre participación política las Farc pidieron garantías para que su vinculación a la vida política del país a través de las urnas. Distintos miembros de gobierno de los distintos partidos políticos viajaron a La Uribe, en el Meta a reuniones con la cúpula de la guerrilla de la que formaba parte Jacobo Arenas, Manuel Marulanda y formaban parte del grupo guerrillero quienes encabezan hoy las negociaciones en La Habana, además de Raul Reyes y Alfonso Cano.




Jaime Uribe, César Gaviria, Manuel Marulanda, Alfonso López, Jacobo Arenas, Jaime Castro, Noemi Sanin, Pedro Gòmez, Padre Rafael García Herreros.






El Comisionado de paz que posibilitó el acercamiento fue el libertal Johh Agudelo Rios. Lo acompañó inicialmente Otto Morales Benitez, quien entonces acuñó la frase “los enemigos agazapados de la paz”, con la cual anticipó el final fatal del proceso de paz.




2. John Agudelo RÍos y Manuel Marulanda


El proceso avanzó tanto que el Presidente Belisario Betancur recibió una delegación de la guerrilla en el Palacio de Nariño. Las Farc en alianza con el Partido Comunista se prepararon para participar en las elecciones de 1986 con Jaime Pardo Leal como candidato a la Presidencia y listas para el Congreso, las Asambleas departamentales y los concejos municipales.




Jaime Pardo Leal, Braulio Herrera y Belisario Betancur en la Casa de Nariño


La UP presentó a Jaime Pardo Leal como candidato a la Presidencia. Empezó campaña a comienzos de 1985 y lo acompañaron militantes del Partido Comunista pero también comandantes guerrilleros. En las regiones y en especial en la zona de conflicto la participación de la guerrilla fue grande. Lograron unos sorprendentes resultados electorales: 5 senadores, 9 representantes entre los que estuvo Iván Marquez, 23 alcaldes, 14 diputados y 351 concejales.




Jaime Pardo Leal en la carrera séptima de Bogotá con Braulio Herrera




Manuel Marulanda, Jaime Pardo Leal y Jacobo Arenas




Iván Márquez, Motta, Gilberto Vieira y Bernardo Jaramillo Ossa en el Congreso


En la campaña electoral de la UP se dieron a conocer figuras, como Angelino Garzón y Clara López que hoy, 25 años después figuran como alternativas electorales de la izquierda. La Presidencia la ganó Virgilio Barco y desde el principio de su mandato empezó un baño de sangre contra los militantes de la UP.




Angelino Garzón, Bernardo Jaramillo y Oscar González




Carlos Romero, Gilberto Vieira, Bernardo Jaramillo y Clara López


El candidato Jaime Pardo Leal fue asesinado el 11 de Octubre de 1987 y su sucesor Bernardo Jaramillo, el 22 de Marzo de 1990. A su entierro asistieron más de 200.000 personas y con el empezó una cadena interminable de muertes, casi todos en manos de grupos paramilitares. Fueron asesinados Leonado Posada, Bernardo Jaramillo, José Antequera y Eduardo Umaña Mendoza. El libro “Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido” de Roberto Romero Ospina habla de 3.000 militantes de la UP asesinados. Para salvar sus vidas muchos lideres políticos regresaron al monte y con ello se fortalecieron las Farc pero se enterró la primera posibilidad de haber logrado un acuerdo de paz con los alzados en armas. Se calcula que en los últimos 25 años el conflicto colombiano ha dejado 200.000 víctimas.




Multitudinario entierro de Jaime Pardo Leal


Fotos: Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido. Recopilación de Roberto Romero Ospina. Archivo del semanario Voz, Reiniciar, H.I.J.O.S, Colombia, Presidencia de la República.

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