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jueves, 28 de marzo de 2013

EL LÍO DE MONSEÑOR (AJGF)



 EL LÍO DE MONSEÑOR

N. del Editor: Escrita como columna para el portal arcoiris, no ha sido publicada a la fecha en dicho medio, por lo que se publica en nuestro blog.


Me referiré a Medellín como área metropolitana, como ese importante cúmulo de seres humanos que convivimos dentro de las montañas que conforman el valle de Aburrá. Son completamente indiferenciados ya, barrios y municipios, excepto por aspectos políticos y de manejo administrativo. Integran una gran urbe con unas grandes problemáticas comunes. No se puede desconocer que los municipios que coexisten en el valle de Aburrá, son parte de Medellín como área común, por que ya prácticamente desaparecieron las fronteras geográficas. 



Medellín es una urbe espectacular, de clase mundial no cabe la menor duda. Pero eso no le quita ninguna de las razones para que se mire desde adentro, desde sus habitantes y se auto critique. La problemáticas sociales al interior de esta gran metrópolis son muy grandes y desbordadas. 



Las preguntas de su arzobispo católico, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, al exponer sus inquietudes a la ciudad sobre la violencia desbordada, reflejan lo que debe estar pensando cualquier habitante del área metropolitana y cualquier miembro de la administración publica con mediano juicio. Son preguntas acertadas, dolorosas, que ponen en evidencia la indolencia de las administraciones locales y también la departamental frente a la situación de la ciudad y lamentablemente por lo que comienza a caracterizarlas: Lo superfluo, lo vacuo, lo Light. 



Medellín es una ciudad excluyente, de los habitantes de las “comunas”, de la periferia de la ciudad y del resto del valle de Aburrá. Durante siglos ha acogido desplazados de todas las violencias que han ocurrido en nuestro país. Hoy hacen parte del capital humano de la ciudad y del valle de Aburrá. Municipios y comunas del estrato 1, 2, 3 y excepcionalmente 4. 



La Medellín “soñada” está realmente constituida por dos barrios gigantescos, Plenos de riquezas, urbanísticamente hermosos y dignos de figurar en cualquier revista especializada; una infraestructura y una arquitectura de clase mundial, surgen en los dos polos de clase media alta y alta. De estrato 5 y 6, Cuyo dinamismo comercial, a veces pareciera exagerado e inexplicable para los mercados objetivos a los que atienden. 



Los sectores “exclusivos” de el poblado y laureles son llamados y distinguidos con nombres propios. … Laureles…. El poblado…. Donde siempre queda la sensación de que por las calles circula mas dinero del que debería ser, de que el aparente poder adquisitivo de muchos no se compagina con el de sus actividades conocidas. Las emergentes clases económicas se aprecian a simple vista. 



Con delimitaciones muy claras, por el río y las avenidas que los apartan de los otros sectores, esos si llamados “comunas”, con un dejo que a veces se siente peyorativo como si fueran sinónimos de guachernas violentas. Las Comunas y los “pueblos”, Bello, Itaguí, La Estrella, Caldas, Copacabana. De allí de donde salen todos los días ríos humanos a atender las necesidades de trabajo en el comercio, de la construcción y de la industria, la otrora pujante y hoy en vísperas de desaparecer por la falta de competitividad frente a la oferta mundial. 

Pero somos innovadores. 



Esos dos sectores, por considerarse exclusivos, son excluyentes. Poco falta para amurallarlos. Y surge un enclave en medio, el sector administrativo de la Alpujarra, poder, pompas, exposiciones, congresos, desfiles y edificios donde se refugian los gobernantes municipal y departamental, en sus cómodas oficinas sin percatarse de la miseria que crece alrededor. 



Es el centro del poder político local. Por que el centro del poder económico ya queda en Bogotá o mas lejos, en Panamá, Nueva York, Miami, Londres, Hong Kong o Beijing. 



De la Alpujarra se mueven de un lado a otro (casi siempre hacia el Poblado o Laureles) altos funcionarios en carros blindados, plenos de escoltas, para que no se les acerque el pueblo. No hay nada que aísle mas de la realidad que un carro blindado y más si se tiene un esquema de seguridad. Y el centro, el que fuera de mostrar a nivel nacional; el eje del comercio popular, cada vez está mas deteriorado y peligroso. 



El mito Paisa: Raza pujante. Si, seguramente lo fuimos, pero ya no. Nos creímos el cuento los de que éramos “Los Antioqueños”. Quedamos como dueños de una industria que se ve desaparecer cada día, para dar paso a unidades residenciales y centros comerciales. Una industria que desaparece en medio del placer de los gobernantes, quienes se esfuerzan no por hacer industria competitiva, sino por lograr beneficios comerciales. Siempre será mas fácil comprar que producir. Se olvida que para poder comprar hay que tener con que comprar. Si no se genera riqueza, no hay posibilidades ni siquiera para el comercio. 



Pasamos al futuro, por ser el innovador enclave financiero, constructor, energético y tecnológico, pero la industria tradicional va desapareciendo con cada nuevo TLC y con ella miles de puestos de trabajo. Y lo peor de todo, es que la joya de la corona, la entidad que en buena parte posibilitó la añorada pujanza paisa, que llevó a niveles superiores al promedio nacional la calidad de vida de los habitantes en todo el valle de Aburrá, las Empresas Publicas de Medellín (EPM), se aleja de su objetivo inicial y hoy se atomiza en estrategias de diversificación, escisión por líneas y privatización. 





Tal vez monseñor, por tener una visión mas amplia que los gobernantes locales, se angustia por lo que observa en su jurisdicción eclesiástica. Coincidente con la elección de la ciudad mas innovadora, el pastor pregunta pertinentemente por las realidades que observa: la indiferencia de los medios ante la realidad de Medellín, y la apatía en algunos casos cómplice de las autoridades con los fenómenos delincuenciales y las formas de violencia. Y una gran constante exponencial de crecimiento de odio, exclusión y violencia desatada que cada día cuesta mas y mas vidas de los habitantes de las comunas, los pueblitos y la periferia. 



15 preguntas *que no han sido respondidas, ni lo serán suficientemente, pues la indiferencia no lo permite. 



Refiriéndose a la Innovación, la experta mundial Andreas Kates en una entrevista reciente plantea: “La innovación tiene muchas dimensiones y la mas popular es la creatividad. Pero innovar también es analizar, pensar de forma lógica y práctica y tener la capacidad de establecer compromisos con la gente”. 



¿si será Medellín una ciudad verdaderamente Innovadora? 





Por/ANTONIO JOSÉ GARCÍA FERNÁNDEZ 



*http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/R/reflexiones_de_ciudad_sobre_las_15_preguntas_del_arzobispo/reflexiones_de_ciudad_sobre_las_15_preguntas_del_arzobispo.asp 





domingo, 8 de abril de 2012

¿CASOS EMBLEMÁTICOS O LEGALIZAR LA IMPUNIDAD? (AJGF)



Nota del editor: A continuación transcribimos columna de nuestra autoria publicada por la revista Arcoiris.com.co, de reciente aparición en internet. Damos las gracias a los directores y editores de dicho medio, por prestarnos su espacio para difundir nuestra opinión, que siempre será un aporte humilde pero sentido a la búsqueda de la reconciliación entre los colombianos. 
Nota: de acuerdo con lo recientemente revelado por  un ex-comandante desmovilizado a la Revista Semana, donde expone el manejo que desde la misma Fiscalía  General de la Nación se le ha venido dando a la información entregada por los desmovilizados a Justicia y Paz sobre quienes fueron los beneficiarios directos,  determinadores y financiadores del paramilitarismo en Colombia, cambiaríamos el titulo de este artículo, dejando la interrogación por una contundente afirmación:  "CASOS EMBLEMATICOS PARA LEGALIZAR LA IMPUNIDAD".


01.04.2012 11:04pm
¿Casos emblemáticos o legalizar la impunidad?
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La impunidad es el mayor problema de la justicia en el mundo. Por ello se constituyen instrumentos internacionales dedicados exclusivamente a combatirla, pero no solamente por su intrínseco problema de “no justicia”, o de injusticia, sino porque es el factor que más incide en la repetición de los delitos. Muchos delitos se cometen porque se tiene la oportunidad de cometerlos, y porque no hay factores disuasivos que los eviten, lo que conlleva a que la impunidad sea entonces el mayor determinante en la repetición de conductas criminales. Para encontrar esto no se requiere de grandes estudios e investigaciones, sino que es una conclusión a la que se puede llegar por simple sentido común.
Y claro que a esto no escapa ninguna modalidad delictual, puesto que en los delitos de cualquier índole, así se prevengan por los métodos tradicionales que emplean los Estados, la oportunidad de la impunidad es algo que supera las barreras morales y desde luego permite la repetición de la comisión de nuevos delitos, desde los de menor reproche social hasta los de lesa humanidad, que a su vez vienen aparejados con nueva impunidad. De ahí el gran interés de la humanidad por combatirla. Es combatiendo la impunidad, como se rompe el círculo vicioso y maléfico del crimen.
Incluso en los casos de crímenes que ofenden la humanidad no es necesario establecer grandes penas, no es necesario establecer la cadena perpetua, pues es posible llegar a unos sistemas punitivos bien concebidos, orientados a la prevención que permitan una verdadera y rápida resocialización del delincuente, incluso llegando en algunos casos a sustituir las medidas privativas de la libertad por otro tipo de sanciones, pero esos sistemas deben ser omnicomprensivos, deben contener y comprender todas las estructuras, no solamente a quienes las cometieron materialmente, sino a todos aquellos que las promovieron, las financiaron y a quienes directamente se beneficiaron de dichos crímenes.
Se debe entonces romper la ecuación actual de (EN ALGUNOS CASOS) delito = cárcel, por la ecuación: (EN TODOS LOS CASOS) delito = verdad + reparación + restricción de la libertad + garantías de no repetición.
Es necesario entonces llevar a los sistemas jurídicos no solamente a que se reprima el delito, sino también a que se prevenga la comisión de nuevos delitos y se garantice la no repetición en el caso de las graves violaciones de los derechos humanos. Si en algo avanzado la humanidad es en la concepción holística del ser humano, como centro y fin del sistema universal de derechos y deberes orientados al logro de una cada vez más perfecta convivencia. Entonces no es posible pasar por alto las situaciones que han constituido graves violaciones de los derechos humanos, cometidas en muchos casos para favorecer intereses de quienes se conocen en la teoría del derecho penal como “hombres de atrás” que en muchos casos permanecen en la sombra de la impunidad y desde luego, no han aprendido la lección.
De ahí el peligro de la propuesta actualmente en trámite legislativo, de pasar de un proceso de Justicia y Paz que tiene para la justicia colombiana la obligación de investigar y documentar todas las violaciones de los derechos humanos que ocurrieron en Colombia, con ocasión del conflicto armado que ha desangrado nuestro país, a un proceso en el que se documentan investigan y resuelven los “casos emblemáticos”, lo que dejaría por fuera automáticamente  un universo de casos que llevan aparejado necesariamente un gran universo de víctimas, a las que la justicia colombiana tiene la obligación de darles una respuesta, independientemente de si su caso es emblemático o no. La selectividad casos conlleva a la impunidad en los casos no seleccionados.
No se le puede olvidar al legislador, y menos a la justicia colombiana, que cada caso es “emblemático” para sus víctimas, y tampoco que permitir de cualquier manera la impunidad genera responsabilidad de carácter penal internacional frente a los instrumentos internacionales que la reprimen y la previenen. Y tampoco se le puede olvidar al legislador, ni a la justicia, que todo el proceso de justicia transicional en Colombia tiene un objetivo muy claro y es lograr que las graves violaciones de derechos humanos que han venido ocurriendo en Colombia jamás se vuelvan a repetir.
 / Antonio José García Fernández
*Abogado de la Universidad de Antioquia, ha realizado estudios de posgrado en  materias sociales y jurídicas,  fundador y editor del desaparecido periódico “URABA HOY”; ha sido asesor jurídico en procesos de Justicia transicional en Colombia.

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