Mostrando las entradas con la etiqueta war. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta war. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de julio de 2013

"MANUEL PEREZ: ME SIENTO COLOMBIANO" RATANDO DE ENTENDER (21) Por qué esta Guerra.



Me siento colombiano sin renunciar a España.
ENTREVISTA A MANUEL PEREZ, EL CURA PEREZ O POLIARCO, COMANDANTE DEL ELN (19979


Entrevista con Cristina Fernández

Diario El Mundo de Madrid

25 de Mayo de 1997

Tras un lustro de silencio, Manuel Pérez, el cura aragonés que dejó la sotana para liderar la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, (ELN), ha concedido al periódico El Mundo una entrevista ideológica. Unos le conocen como Poliarco. Otros le llaman El Depredador. Para la mayoría es el cura Pérez, el sacerdote español que lidera el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el grupo guerrillero más radical del país.

Nacido en el pueblo de Alfamén, a unos 40 kilómetros de Zaragoza, de cejas pobladas y pelo lacio, lleva casi tres décadas intentando conciliar el cristianismo, el marxismo y la revolución. A mediados de los sesenta, Manuel Pérez, de 54 años, llegó a Colombia como misionero. Trabajó en los barrios marginales de Cartagena, fue expulsado del país y volvió ocho meses después. Al calor de la revolución castrista y de las lecturas del Che, cambió la sotana por el fusil. Su primera aparición pública como cura guerrillero fue en enero de 1972, en la toma de la población de Remedios. Después de combate, los vecinos se arrodillaron para recibir su bendición.

Desde aquel suceso han transcurrido 25 años. Entonces se dormía en las guardias; ahora es un comandante inflexible, que dirige a 5000 hombres que luchan en 30 frentes. El gobierno colombiano ofrece 150 millones de pesetas por su cabeza Vive en algún lugar de las montañas de Colombia: inaccesible a la prensa. Sin embargo, Manuel Pérez contestó a las preguntas enviadas por El Mundo e hizo llegar las respuestas grabadas en una cinta.

Usted se integró al ELN en 1969 ¿Se imaginaba entonces que 30 años después seguiría en el monte?

Mi decisión fue optar por los pobres dentro de la dialéctica de la lucha de clases, la contradicción entre los ricos y los pobres. No pensaba cuanto tiempo viviría en las montañas. Mi opción por los humildes era de por vida, hasta las últimas consecuencias.

¿Cómo era la lucha armada entonces y cómo es ahora?

Lo que encontramos distaba mucho de ser la guerrilla ideal que habíamos soñado, que habíamos leído en los escritos del Che. Era una guerrilla nómada, esa guerrilla de “muerde y huye”, en la cual se dan muchos roces, muchas dificultades internas, poca relación con la población. Hoy la lucha armada tiene otro enfoque. Está más ligada a la gente. Se sabe en qué pueblos está establecida. Los dirigentes somos públicos, reconocidos y contamos con su apoyo.

¿Cómo justifica la lucha armada?

No hay otra alternativa real para transformar las actuales estructuras de gobierno, de Estado y de poder La insurgencia surgió porque la lucha del pueblo era sofocada de forma violenta. El terrorismo de Estado provocó la violencia revolucionaria. Por eso es legítima la lucha armada. También mantiene la esperanza en una nueva sociedad, en un hombre nuevo.

¿Cómo logró reconciliar la doctrina cristiana con la violencia?

Para mí la opción cristiana siempre fue la opción radical por los más pobres, como motivación de vida, como motivación de fe, esto traía como consecuencia un compromiso político y asumía los enfoques revolucionarios que regían y eran la guía en aquel tiempo y que hoy son válidos. Si hay pobres es porque hay ricos que excluyen, que viven del trabajo y de la explotación. Por tanto, asumir el marxismo y el socialismo no era una contradicción. Efectivamente, eso llevaba a romper muchos dogmas, muchos esquemas. El capitalismo no ha resuelto los grandes problemas de la humanidad. El mundo es destruido irracionalmente en aras de la producción que va a parar a manos de unos pocos. No importa que el mundo se destruya con tal de que la ganancia sea cada vez mayor.

¿Qué ocurrió para que dejara la Biblia?

Ni yo ni otros compañeros hemos necesitado abandonar la Biblia. Desde la fe llegamos a ese compromiso radical de ser uno más del pueblo explotado. Integrarnos en un movimiento insurgente era la única responsabilidad que teníamos de seguir acompañando y formando parte de ese pueblo.

¿Tiene relación con su familia en España?

Sí, aunque poca y de forma indirecta. Quiero mucho a mi familia, pero ellos viven su vida en España y yo vivo mi compromiso con el pueblo colombiano. Me siento parte de él.

¿Se considera más colombiano que español?

Me siento colombiano sin renunciar a España, a mi nacimiento allá, a mi familia, a la gente con la cual conviví. Quiero y aprecio mucho aquella vida que llevé. Pero sigo comprometido con mi lucha.

¿Desde cuando no visita su pueblo, Alfamén, en Zaragoza?

Desde hace 30 años, desde que me vinculé definitivamente a esta lucha guerrillera.

¿Sí o no al diálogo con el gobierno de Samper?

No. El gobierno de Samper sigue siendo ilegítimo, sin personalidad, sin palabra. Se ha arrodillado ante el imperio, al neoliberalismo. Eso no quiere decir que no estemos buscando alternativas, soluciones, para construir una paz con justicia social, con democracia, con participación de las mayorías, con distribución de las riquezas...

¿Están agotados los caminos de la desmovilización en Colombia?

Sí. No se puede entender cómo unos dirigentes dejan las armas a cambio de prebendas. La guerrilla surgió de las entrañas del pueblo, como reacción y consecuencia del descontento social, del hambre, de la falta de vivienda, de salud, de democracia, del sufrimiento. No se puede pensar en la desmovilización sino en la transformación de las causas que originaron la violencia.

Se les acusa de intransigentes, de financiarse con el secuestro, de ejecutar a los que abandonan las tilas de la insurgencia.

Detenemos a gente que se ha enriquecido ilícitamente. Hoy el gobierno también lo está haciendo con los narcotraficantes. Detenemos a los terratenientes, se les juzga, se analiza sus riquezas y se les exige fianzas a cambio de la libertad. Se les explica que ese dinero va a manos del pueblo, a manos de una causa justa y noble como es la lucha por ideales. Efectivamente, exigimos impuestos de guerra a multinacionales.

Pero es falso que los compañeros que quieran abandonarnos sean ejecutados. Cuando se incorporan asumen libremente su compromiso, pasan por un tiempo de reflexión, de prueba, y libremente pueden plantear su retirada. Si el compañero desea no asumir ningún compromiso, se le deja en libertad. Se le exige únicamente que guarde los secretos que haya conocido en la organización, sin comunicárselos al enemigo.

¿Están dispuestos abandonar los atentados contra los oleoductos si el Gobierno cambia su política petrolera?

Queremos impedir que ese petróleo llene los bolsillos de grandes multinacionales. Queremos que haya una explotación racional, que se acaben los Contratos de concesión, que es casi regalar los pozos de petróleo. Queremos también que los precios sean acordados por el Gobierno y no por las empresas. Luchamos también por motivos ecológicos. Grandes regiones quedan asoladas. Planteamos que se destine un dólar por barril extraído al desarrollo social y económico de los municipios implicados en la explotación del petróleo.

¿Van a incrementar los ataques? ¿Cuáles son los objetivos militares del ELN?

Estamos en guerra y los ataques de una y otra parte dependen siempre de la actitud del contrario. Lo único que decimos es que no abandonamos las armas, que seguimos esta lucha, que queremos la paz, que queremos que esa paz sea con justicia social y que no nos amedrenta lo sanguinario que es el ejército colombiano, las políticas retorcidas y las mentes retorcidas de los dirigentes que representan a las oligarquías de este país.

Hay que hacer notar que la periodista Cristina no es la K.

domingo, 13 de noviembre de 2011

GUERRA PERPETUA, SALIDA, SOLUCIÓN IMPUESTA O SOLUCIÓN NEGOCIADA: ¿QUE QUIEREN LOS ACTORES ARMADOS EN COLOMBIA? (AJGF)


ENDLESS WAR,  AN  EASY EXIT, A GIVEN SOLUTION, A NEGOCIATED SOLUTION: ¿ WHAT DOES COLOMBIAN ARMED ACTORS WANT?

Brief: 

So, the legal frame to peace that is debating  colombian Congress must give reliable answers to several  basic issues and the first of them will be,  how many of power will  colombian policy makers and  power owners are ready to toss  and share to make   peace become possible and  achieveable,  permitting the politic participation  to the former  conflict armed actors when demobilized.  But isn´t , the new legal frame for peace will worth nothing.

Puede resultar apresurado hacerse esta pregunta hoy, cuando la respuesta del Estado colombiano es evidente y como están las cosas, solo cabe en la cabeza de la clase dirigente y política la salida militar para el conflicto armado.  Decimos militar, por que la desmovilización individual, que es la punta de lanza de la estrategia de paz llamémosla “humana” del Estado, basada en la deserción de los grupos guerrilleros es solo una parte de la estrategia militar que pretende restarle individuos al enemigo. Y por otro lado, la contundencia de los golpes propinados a las guerrillas, ponen a algunos a soñar con acabar el conflicto por sustracción de materia al terminar con todos los actores armados en el cementerio.

Pero pocos se preguntan que salida es la que realmente requiere el conflicto armado colombiano, de la cual son actores necesarios el Estado colombiano, y toda la sociedad, así como los actores armados ilegales que actúan en el conflicto, motivados por muchos intereses políticos y que ninguno confluye en el interés real, que es solucionar de fondo las inmensas inequidades que existen al interior de nuestra nación.

El proyecto de generar mediante un acto legislativo un “marco legal para la paz”, se quedará en muy buenas intenciones, puesto que así logre salir del tramite constituyente y plasmarse en una reforma constitucional, no será una solución efectiva para comenzar a poner fin al conflicto que agobia a Colombia.

Pero, hay que abordar dos temas fundamentales antes, previendo el desarrollo de esta solución legislativa.

El primero de ellos, es la reconciliación. La reconciliación es sinónimo de paz. Todo lo que produzca el Estado para lograr des-escalar  o humanizar  el conflicto debe partir del presupuesto de que debe conducir a la reconciliación.  Si no es conducente a este fin, no sirve.

Anular el conflicto es imposible, pues es inherente al ser humano, pero humanizarlo y evitar su escalamiento es posible, deseable y absolutamente necesario. A esto deben apuntar los sistemas legales que se desarrollen para tal finalidad. Estanislao Zuleta decía con sabiduría que “una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz.”

Lograr evitar que los colombianos opten por la guerra, es solo el final de un cambio cultural que debe estar promovido desde la misma Constitución nacional y que debe contar con el compromiso de todos los estamentos del Estado para su logro. Este debe ser el contenido de un verdadero marco legal para la paz.

Si no hay cultura de reconciliación, no hay paz.

El segundo tema es la voluntad política para lograr la paz.  Si no la hay, no hay paz. Si todos los estamentos y actores no están convencidos que hay que hacer grandes esfuerzos en todos los aspectos para lograr la paz y están dispuestos a hacerlos, no habrá reconciliación posible.  La clase dirigente y política colombiana debe entender que el mayor esfuerzo les corresponde a ellos, no solo propiciando el marco legislativo suficiente sino también propiciando el espacio y aportando los medios económicos necesarios para que el cambio en las mentalidades de todas las personas sea efectivo. En resumen, hay que permitir la participación política y el acceso al poder del estado.

Aplacar definitivamente el espíritu violento requiere de insumos culturales que solo serán posibles si se dispone de los recursos suficientes, y estos incluyen no solo cambios no solo en el modelo económico sino también en el modelo político, que deben dejar de ser tan excluyentes. 

Y ojo con esto, por que proponerle a las personas  abandonar las armas, integrarse a la sociedad  y desistir definitivamente de la violencia como medio de expresión requiere que se abran espacios para la expresión civil, incluso que se les permita el acceso a los espacios políticos. Si no se permite la participación política a quienes desistan definitivamente de la expresión violenta,  no  se acogerán a las propuestas que pueda realizar la sociedad en su búsqueda de paz.

No vale de ninguna manera reconocerles la categoría de delincuentes “altruistas” a la guerrilla. La opción por la violencia los hace iguales a cualquiera otra persona que haya optado por la violencia como medio de expresión política o social.  En este conflicto, absolutamente ningún actor puede alegar motivos altruistas.

 ¿Como reconocerle ese titulo a alguien o a un grupo en un conflicto en que el altruismo se acabó dos o tres generaciones atrás, cuando dejaron de ser grupos de autodefensa y se convirtieron en maquinas de guerra con intereses mediados por el narcotráfico?

La posibilidad de reconocerles carácter político, procedería solamente cuando hayan demostrado con su desmovilización, con haber concurrido a los tribunales y obtenido una pena por el hecho de su opción violenta y por todos los asesinatos que cometieron, y desde luego haber contado la verdad de su participación al conflicto y reparado a todas las victimas.

El marco jurídico para la paz amenaza con quedarse en buenas palabras bienintencionadas, como esa hermosísima frase de nuestra Constitución que ordena perentoriamente: “la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

Entonces, el marco legal para la paz debe dar respuestas posibles a varios aspectos fundamentales, pero el primero de ellos será, hasta donde esta nuestra dirigencia y los dueños del poder dispuestos a ceder parte de este para hacer una verdadera política de paz que sea posible, realizable, cumplible, permitiendo la participación política de los otrora  actores armados. Por que si no, valdrá de nada el marco legal para la paz que se pretende implementar.


Proponemos como conclusión el mismo titulo de este articulo, ahora con una modificación:
 Guerra perpetua, Salida, solución inpuesta, Salida negociada o solución negociada. ¿Que quiere la clase dirigente y política colombiana?



PASTORA MIRA: DÈCADAS DE CONVERTIR EL DOLOR DE SAN CARLOS EN MEMORIA Y PERDÒN.

Pastora Mira: décadas de convertir el dolor de San Carlos en memoria y perdón  Este pueblo del oriente antioqueño fue el primero en tener un...